Tras la renovación de autoridades, la Unión Cívica Radical de la provincia de Buenos Aires (UCR) aspiraba a dejar las internas atrás y a mirar para adelante. Sin embargo, en pocos días volvieron a aflorar las divisiones entre la dirigencia y ayer se hicieron evidentes en el Congreso de la Nación durante la fallida sesión para interpelar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La crisis llegó a Pehuajó.
En el municipio bonaerense de la Cuarta Sección Electoral un concejal radical firmó su traspaso a La Libertad Avanza. Se trata de Agustin Juan quien explicó ayer en TeleComunidad que el cambio “fue una decisión que llevó tiempo y que surge a raíz de lo que estaba pasando en el partido“. La nueva conformación de los bloques, vale aclarar, no modifica el equilibrio de fuerzas ya que Fuerza Patria sigue teniendo la mayoría y controla 9 de las 16 bancas del Concejo.
Más allá de eso, la decisión del joven dirigente hizo mucho ruido en la política local. Desde La Libertad Avanza le dieron la bienvenida ayer celebrando que “cada día somos más”. “Esta incorporación fortalece nuestro espacio y nos impulsa a seguir trabajando”, sostuvieron. El bloque libertario ahora tiene 4 integrantes.

Muy distintas fueron las reacciones del espacio que dejó atrás el concejal. El comité radical de Pehuajó emitió un comunicado aclarando que “los nombres propios son circunstanciales” y preguntándose por las verdaderas intenciones detrás del traspaso.
“En estos días se ha intentado presentar como un acontecimiento político relevante la decisión de un concejal de abandonar el bloque por el que llegó al Concejo Deliberante. Sin embargo, tal vez el hecho sea bastante menos importante que la intención que lo rodea“, sugirieron. En la misma línea indicaron que “la noticia no es la pieza, la noticia es quien mueve las piezas”.
En este marco, los radicales acusaron a Juan de concretar con su portazo una “estrategia largamente anunciada“. Los conducidos por Andrea Passerini creen que el dirigente quiso “demostrar capacidad de daño para exhibir capacidad de construcción”. “Es una vieja práctica política: primero se promete romper, después se rompe. Finalmente se muestran los fragmentos como prueba de poder“, afirmaron.

