A los 66 años, cuando muchos planifican rutinas más pausadas, Daniel Ferlin decidió patear el tablero y lanzarse a la travesía más ambiciosa de su vida. El vecino berissense montó su motocicleta el pasado 2 de septiembre y partió desde la puerta de su casa con un objetivo tan desafiante como inspirador: unir la ciudad de Berisso con Colombia en un recorrido a través del continente que, según sus propios cálculos, le demandará alrededor de ocho meses de viaje continuo.
La travesía no solo representa un reto físico y logístico de enorme magnitud, sino también una decisión personal sin antecedentes en su historia. A pesar de su pasión de larga data por las dos ruedas, Daniel nunca se había embarcado en una travesía continental de semejante duración. En esta oportunidad, el motero viaja en completa soledad sobre la ruta, con el equipaje indispensable atado a su vehículo y la convicción de ir sumando vivencias e intercambios culturales en cada pueblo o ciudad que pise.
“Viajo con el Abu”: el origen de un nombre con impronta familiar
Más allá de la mística rutera, el proyecto lleva consigo un profundo motor emocional que va mucho más allá del horizonte vial. La aventura fue rebautizada públicamente bajo el lema “Viajo con el Abu”, una denominación que nació directamente de su seno familiar. El nombre rinde un permanente homenaje a Noah, su nieto de 8 años que padece parálisis cerebral y cuya presencia simbólica se convirtió en la principal fuente de energía y tenacidad para encarar este extenso mapa.
Aunque Noah no se encuentra físicamente realizando el itinerario a la par de su abuelo por cuestiones lógicas de salud, viaja de manera imaginaria y afectiva en cada tramo del camino. Para Daniel, el pequeño representa una compañía espiritual constante que transforma un viaje solitario en un verdadero proyecto compartido. La imagen del nieto actúa como el faro motivacional de cada jornada, recordándole las razones fundamentales por las que decidió encender el motor y cruzar fronteras.
Una travesía compartida a través de las redes sociales
El desafío de unir Berisso con el país caribeño implica afrontar miles de kilómetros de rutas asfaltadas, caminos de ripio, desiertos y pasos cordilleranos. Lejos de concebir esta peripecia como un acto íntimo, Ferlin tomó la determinación de compartir cada tramo del itinerario en tiempo real. Apoyándose en la tecnología, va documentando de manera cotidiana los paisajes que atraviesa, las dificultades mecánicas que surgen y la calidez de las personas que conoce en el trayecto.
A través de sus cuentas oficiales en las plataformas Instagram y YouTube (@viajoconelabu), miles de usuarios, amigos, familiares y apasionados del motociclismo siguen día a día los avances del berissense. Cada actualización se transforma en una ventana interactiva donde sus seguidores le envían mensajes de aliento, consejos sobre las rutas y ofertas de hospedaje en distintas localidades latinoamericanas, convirtiendo la travesía en una gran comunidad virtual en permanente crecimiento.

Ocho meses de ruta y una historia que recién comienza
El viaje de Daniel representa un testimonio de vitalidad que busca romper con las barreras de la edad y demostrar que los grandes proyectos no tienen fecha de vencimiento. A medida que acumula kilómetros en el odómetro, la meta de llegar a suelo colombiano se fortalece paso a paso. La aventura apenas está dando sus primeros capítulos, pero el impacto social y emotivo del trayecto ya se siente con fuerza en la región de La Plata y alrededores.
Con la ruta por delante y Colombia como horizonte final, el motociclista berissense continúa su marcha incansable sobre dos ruedas. Cada parada en la gasolinera, cada atardecer en la carretera y cada frontera cruzada reafirman el propósito del viaje: cumplir un anhelo personal sin perder de vista que, en el fondo, la verdadera fuerza para avanzar proviene de la inspiración imborrable que le transmite su nieto Noah a la distancia.


