El Bioparque La Plata informó este miércoles el fallecimiento de Tomy, el chimpancé macho de 49 años que residía en el predio desde hace más de cuatro décadas. El deceso fue constatado durante la tarde en su recinto externo y generó pesar entre trabajadores y autoridades del espacio dedicado a la conservación animal.
De acuerdo al comunicado oficial, Tomy no cursaba ninguna enfermedad y se encontraba bajo un seguimiento permanente por parte de los equipos profesionales y técnicos del Bioparque. Los controles formaban parte de los protocolos habituales de cuidado y monitoreo sanitario.
Durante la jornada previa a su fallecimiento, el comportamiento del chimpancé había sido completamente habitual. Recibió las raciones de dieta correspondientes y mantuvo la vinculación cotidiana con sus cuidadores, tal como lo hacía a diario desde hacía años.
Pasadas las 13 horas, cuando el personal se acercó a brindarle una de sus raciones de alimento, Tomy no respondió a los llamados de sus cuidadores. Ante esta situación, se dio aviso inmediato al Servicio Veterinario del Bioparque, cuyos profesionales constataron el fallecimiento en el lugar.
LA HISTORIA DE TOMY
Tomy pertenecía a la especie Pan troglodytes y había nacido en 1977. Ingresó al entonces Jardín Zoológico y Botánico de La Plata el 8 de enero de 1980, con apenas tres años y medio de edad, como resultado de un canje de animales con el Circo Tihany, procedente de Brasil. A cambio del chimpancé, el zoológico entregó un joven oso pardo y un tigre de Bengala.
El intercambio se concretó debido a que Tomy era considerado “rebelde” para el trabajo circense, lo que motivó su salida del circo. Desde su llegada al predio platense, su historia quedó atravesada por las prácticas de exhibición propias de la época y los posteriores intentos de adaptación a nuevas miradas sobre el bienestar animal.

En sus primeros años en el zoológico, Tomy fue cuidado de manera directa por Martín Guillermo Davids, entonces guía del establecimiento, quien fue convocado para hacerse cargo del chimpancé ante la presencia de otro macho adulto en el predio. Davids optó por establecer un vínculo basado en el afecto, el respeto por las conductas naturales de la especie y el contacto cotidiano, priorizando su bienestar por sobre cualquier forma de adiestramiento.
Con el paso del tiempo, el crecimiento de Tomy obligó a modificar su entorno. A mediados de la década del ’80, ya en etapa adolescente, dejó de ser paseado por los jardines del zoológico y se adaptaron espacios más amplios con troncos y estructuras que simularan un ambiente natural, en línea con sus necesidades físicas y sociales.
En su vida adulta, Tomy logró vincularse únicamente con Judy, una hembra criada también en cautiverio, con la que compartió gran parte de su vida. Tras la muerte de ella en 2019, volvió a quedar solo de su especie, aunque mantuvo la cercanía con su entorno humano y el acompañamiento permanente de sus cuidadores.
En sus últimos años, Tomy formaba parte del programa “Un zoo-santuario para homínidos no humanos”, una iniciativa que buscaba aplicar criterios similares a los de un santuario animal, priorizando las necesidades individuales por sobre la lógica tradicional de exhibición.
Desde el Bioparque La Plata expresaron su reconocimiento al trabajo sostenido de los equipos profesionales, técnicos y cuidadores que acompañaron a Tomy durante toda su vida, en un contexto de respeto y responsabilidad institucional.

