El Jardín Zoológico y Botánico de La Plata esconde cientos de historias, y una de ellas es la de Tomy, el chimpancé que es cuidado por Martin Guillermo Davids y en donde él, con otros voluntarios, buscan que sea considerado como “Sujeto de Derecho para resarcirlo en lo que aún es posible del mal que le hicimos”.
“Tomy ingresa al Jardín Zoológico y Botánico de La Plata el 8 de enero de 1980 por medio de un ‘canje de animales’ entre esa institución y el Circo Tihany, procedente de Brasil. Por parte del zoo fueron entregados un joven oso pardo y un joven tigre de Bengala, canjeados por un chimpancé de tres años y medio de edad que vivía en el circo”, contó Martín Davids en diálogo para Infocielo.
Lo más escandaloso de ese intercambio fue el motivo por el cuál se realizó: Tomy era “rebelde” y, por ende, tenían problemas con él para su trabajo en escena. Así comienza esta triste historia.
Un amor a primera vista: Tomy y su cuidador
Si bien para esa época ya había en el Zoo platense un chimpancé macho llamado Jesús (que vivía sólo) el Director del establecimiento, posiblemente temeroso de que atacara a Tomy, al siguiente día ofreció a Martín hacerse cargo del niño chimpancé. “Adujo que necesitaba para el cuidado de Tomy a un empleado con ‘paciencia con los animales’” contó Davids.
Pero tal cuidado incluía continuar con su adiestramiento circense, y vestirlo con ropa de gimnasia por lo que Davids se negó rotundamente. Siendo guía del zoo, sabía que los chimpancés niños como los humanos, requieren de una madre o, al menos, un “tutor” que lo críe con afecto dentro de un grupo familiar y una comunidad. Sin embargo, teniendo en cuenta que si él no lo cuidaba se lo podían dar a otro empleado que si cumpliera con ese maltrato, aceptó el trabajo de la crianza, pero a su manera.
Como lo habían “alojado” provisoriamente en una pequeña jaula, le dejaron puesto el collar del circo para que Martín lo pudiera sacar a pasear y proceder a la instrucción que le pidió el Director. Primero, quería ganar su confianza y amistad, dándole comida y caricias, cumpliendo con una de las conductas afiliativas de su especie, los “mimos a lo chimpancé” o el acicalamiento social de la piel, buscando suciedades o ectoparásitos entre el pelo de su espalda.” Luego, ya siendo amigos, todos los días lo llevaba a “trabajar” y pasear por el parque, tanto caminando como aferrado a su espalda, como hacen las madres en la selva”, contó Davids.
Para 1985, con un Tomy adolescente, ya no se lo podía pasear por los jardines de zoológico de La Plata. Y Martín adaptó algunos lugares disponibles para que su “hijo adoptivo” pudiera jugar en zonas más amplias con troncos y ramas simulando un ambiente natural.
Davids contó que para ese momento su relación con Tommy se tornó “imposible de retrotraer, de separar, ya sentía ser y de hecho lo era, su padre “de corazón”.
Adaptación, y posible separación
Luego de varios intentos de adaptarlo con otros chimpancés, Tomy sólo pudo vincularse con Judy, una hembra que también había sido criado en cautiverio y tenía los mismos problemas para relacionarse con primates que tenían comportamientos de la selva.
Y en el 2014, comenzó un nuevo drama; Martín llegó a sus 60 años y quisieron obligarlo a jubilarse,y eso era inconcebible ya que si pasaba “no podría seguir cuidándolos personalmente, quería asegurar el mejor trato posible para ellos atendiendo su condición desde un sistema institucional que cuente con recursos y focalice en las características y necesidades individuales sin depender de una persona, como era en el sistema del que dependían los que vivían en la de La Plata.”, detalló el cuidador. Finalmente en ese año no se jubiló y continuó al lado de Tomy.
Lamentablemente, Judy falleció en septiembre del 2019, quedando Tomy nuevamente sólo de su especie, pero no de su familia humana A su cargo quedaría Damián Diéguez, quien sigue siendo su cuidador afectivo, ya que Martín al tener que jubilarse, delegó en él la tarea de cuidados regulares y especiales
De todos modos Martín sigue visitándolo, pero también se ocupa de que Tomy tenga lo material que aún el sistema no le provee, para lo cual creó junto con otros 15 ex compañeros y amigos, la Fundación ZooARCA de La Plata para poder ayudar a conseguir recursos para mantener y mejorar su calidad de vida así como la de otros animales aun alojados en el actual Bioparque de La Plata.
Actualidad y un mensaje para el futuro
En la actualidad, Martín Davids reconoce que ninguna gestión local estuvo a la altura de la circunstancias “por falta de un pendiente y pertinente Plan Maestro desde la fundación del Zoológico”, y que para sostener el cuidado de Tomy y del Bioparque necesitó la ayuda de la Conservacionista Anami de Curitiba Brasil, santuario de chimpancés, quién donó a la ONG ZooArca la suma de US$ 10.000.
Por su parte, hasta fines del 2023 (como había ocurrido en el 2014) Tomy tenía un futuro incierto en el Bioparque de La Plata, ante la falta de atención pertinente de las necesidades de la institución. “Así, estaba repensando de nuevo la necesidad de su traslado a un mejor lugar aún lejos de los “suyos”. Sin embargo, con la nueva gestión en la Municipalidad de La Plata, vislumbro como muy posible que el futuro de Tomy siga siendo acá,con su familia, la que su irregular vida le pudo ofrecer y él la considera así”, afirmó Martín para Infocielo.
Tomy, actualmente, está viviendo en el Bioparque de La Plata dentro de un programa llamado: “Un zoo-santuario para homínidos no humanos”. Así, se intenta aplicar a él y a Judy, cuando aún estaban juntos, condiciones similares a un santuario animal donde se priorizan necesidades individuales de cada animal, ante cualquier otra.
Tomy pertenece a una historia de los zoos argentinos que no deberá repetirse. La del Zoo “coleccionista-exhibicionista”, por la que a muchos funcionarios desde su fundación en 1907, no les importaba alojar animales de origen ilegal u otro no deseable, ni siquiera contar con la tecnología idónea para su mantención correcta, sea por su bienestar en general cuanto para una posible reproducción con fines de conservación biológica, cuando ello fuera pertinente. Lo importante era tener mayor atracción de visitantes y mayor colección de animales, para “muestra bastaba un botón”, aunque ello significara mantener solo a un individuo de una especie con gran necesidad social.





