La ciudad de La Plata amaneció este miércoles envuelta en un profundo dolor tras conocerse la trágica noticia del fallecimiento de Sergio Montero, un entrañable referente de la cultura callejera local. Supo participar como extra y con algunos “bolos” actuados del programa del periodista Mauro Viale en los años ‘90, haciendo de “incentivador de debates calientes”.
De confesa identificación con el peronismo, durante décadas, Montero se ganó el afecto, la admiración y la sonrisa de generaciones de vecinos al encarnar a la emblemática “estatua viviente” que adornaba la peatonal de calle 8, las plazas y los espacios públicos más concurridos de la capital bonaerense.
El artista fue hallado sin vida en el interior de su domicilio particular, ubicado sobre la calle 76, entre 13 y 14, en la localidad de Altos de San Lorenzo. De acuerdo con la información brindada por fuentes policiales, el cuerpo se encontraba en el piso de la vivienda y la escena estuvo marcada por una desgarradora postal: su perro permaneció inmóvil al lado de su amo, custodiándolo fielmente hasta el ingreso de las autoridades.

El operativo policial y los indicios sobre las circunstancias del deceso
Tras una llamada de alerta al servicio de emergencias, efectivos de la Policía Bonaerense y personal de la Guardia Urbana desplegaron un operativo para acordonar el perímetro de la vivienda. Minutos después, profesionales del SAME se hicieron presentes en el lugar y constataron oficialmente el fallecimiento del artista, dando paso de inmediato a las directrices legales correspondientes para iniciar la investigación preliminar.
Según trascendió a través de fuentes allegadas a la pesquisa, un amigo cercano fue quien se comunicó al 911 esta mañana luego de notar una preocupante ausencia de respuestas en su teléfono celular. El testigo indicó a los uniformados que hacía dos días había recibido un mensaje y un material audiovisual donde el artista manifestaba intenciones de quitarse la vida, tras lo cual se cortó todo tipo de comunicación, encendiendo las alarmas fatales.
CALLE 76 (Nro 0) e/Av 13 y Calle 14
LLAMANTE REFIERE QUE TIENE UN AMIGO QUE SE QUIERE SUICIDAR, DICE QUE HACE DOS DIAS LE MANDO UN VIDEO QUE SE ESTABA POR COLGAR, Y HACE DOS DIAS QUE NO SABEN NADA Y NO SE COMUNICO MAS, SE LLAMA SERGIO MONTERO, ES LA PERSONA QUE HACIA DE ESTATUA VIVIENTE EN LA CALLE

Un legado imborrable en el corazón de la peatonal platense
La repentina partida de Sergio Montero deja un vacío inmenso e irreparable en el paisaje cotidiano de la ciudad. Con su inconfundible pintura plateada, su rigurosidad corporal y su talento para sorprender tanto a adultos como a niños, se había convertido en un clásico ineludible de las tardes sobre la Calle 8 y Plaza Moreno. Su presencia constante formaba parte de la identidad visual y afectiva de todos los platenses.
Amigos, colegas del ámbito artístico y vecinos autoconvocados comenzaron a replicar mensajes de despedida en las redes sociales, recordando su calidez humana y su inagotable entrega al arte callejero. Las autoridades judiciales y peritos de la Policía Científica continuaban trabajando en el lugar para esclarecer los detalles definitivos del caso, mientras La Plata despide con tristeza a uno de sus personajes más queridos.

Tragedia familiar
El trágico desenlace de Abril Muriel Montero en Colombia, la hija de Sergio Montero, marcó un quiebre en los últimos años. Tras lograr repatriar el cuerpo con una colecta solidaria, la causa cambió de carátula a homicidio y quedó en manos de Fernando Burlando.
La partida de Sergio “Pachuli” Montero deja al descubierto la profunda batalla personal y el dolor inconmensurable que atravesó durante sus últimos años de vida. El 8 de abril de 2024, el popular artista platense recibió la devastadora noticia del fallecimiento de su hija de 25 años, Abril Muriel Montero, quien residía en Colombia junto a su pareja, Gustavo Adolfo Ochoa Serrano, tras haber abandonado su residencia en Ecuador meses atrás.
Si bien los reportes iniciales provenientes del país cafetero intentaron catalogar la muerte de la joven como un suicidio por ahorcamiento en el cuarto de baño de su vivienda, la familia Montero descartó desde el primer instante esa hipótesis. Los estremecedores detalles revelados por la madre de Abril confirmaron las sospechas de un trasfondo de violencia extrema, señalando de manera directa a Ochoa Serrano como el responsable material del trágico hecho.

La alerta desesperada y la solidaridad del pueblo platense
Poco antes del fatal desenlace, Abril logró comunicarse telefónicamente con su padre para solicitarle ayuda de forma urgente, manifestándole con angustia que su novio atentaba contra su vida. Frente al desamparo y la urgencia del momento, “Pachuli” movilizó a toda la comunidad a través de una incansable colecta solidaria, logrando reunir en tiempo récord la suma de 5 mil dólares indispensables para costear la repatriación de los restos de su hija a la Argentina.
El caso tomó un fuerte impulso mediático y judicial cuando el reconocido abogado platense Fernando Burlando asumió la representación legal de la familia. Con el asesoramiento técnico y la presión ejercida sobre los organismos internacionales, las autoridades judiciales colombianas revisaron exhaustivamente los informes forenses preliminares, dando un giro determinante en la causa al modificar formalmente la carátula de la investigación hacia la hipótesis de “Homicidio”.
El reclamo ininterrumpido de justicia que permaneció hasta sus últimos días
Pese a la enorme conmoción social que generó este aberrante caso de presunto femicidio tanto en La Plata como a nivel nacional, el principal sospechoso continuó en libertad sin ser aprehendido por la policía local. Esta situación de impunidad latente mantuvo en un estado de alerta permanente a Sergio Montero, quien transformó su dolor en una bandera de lucha constante para exigir celeridad y castigo a los responsables de la muerte de Abril.
El trágico final de la joven representó un quiebre absoluto en la existencia del queridísimo artista urbano, dejando una huella imborrable en su salud emocional y en su rutina diaria. Hasta el último de sus días, “Pachuli” no cesó en su reclamo por el esclarecimiento definitivo del hecho, convirtiendo su figura en un ícono de la peatonal platense, y en el símbolo de un padre que jamás se rindió en la búsqueda de verdad y justicia para su hija.


