La muerte de Marcelo Araujo no solo dejó un vacío en el mundo del relato deportivo, sino que también abrió una inesperada disputa familiar que ya empieza a tomar temperatura. En cuestión de días, el escenario cambió por completo y lo que parecía una despedida sin sobresaltos derivó en un conflicto cargado de tensión.
En el centro de la escena quedaron sus hijas y Graciela Ocampo, la mujer que lo acompañó en los últimos años. Las diferencias entre ambas partes salieron a la luz con fuerza y tendrían como eje principal la herencia y el manejo de los bienes del periodista.
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Uno de los puntos más sensibles es el departamento donde Araujo vivía, que hoy se convirtió en motivo de desacuerdo. Según trascendidos, no se descarta que la situación avance hacia el terreno judicial si no logran llegar a un entendimiento.
La relación entre Ocampo y la familia del relator ya venía atravesada por tensiones desde hace tiempo. Incluso, en el pasado, se registraron episodios conflictivos que dejaron en evidencia una convivencia difícil.
Antes de esta etapa, Araujo había formado una familia con Diana Beovide, madre de sus hijas, en años de gran crecimiento profesional. Con el tiempo, su nueva relación generó diferencias que nunca terminaron de saldarse.
Ahora, con su fallecimiento, esas viejas disputas resurgen con más fuerza y ponen sobre la mesa una pelea que podría extenderse y sumar capítulos en los próximos días, marcada por intereses económicos y conflictos personales que vienen de larga data.

