La causa por la grave agresión sufrida por un adolescente de 17 años en Pinamar cambió de manera drástica y dejó al descubierto un hecho muy distinto al que se creyó en un primer momento. Lo que había sido denunciado como un ataque en patota durante la madrugada terminó derivando en la detención de uno de sus propios amigos, también menor de edad, señalado ahora como el autor de la lesión más grave.
De acuerdo a lo que estableció la Justicia, la herida que puso en riesgo la salud de Thiago —un hematoma cerebral— no fue producto de una emboscada callejera, sino de una pelea entre dos adolescentes que estaban juntos esa noche. La nueva hipótesis surgió a partir del testimonio de un joven que integraba el grupo y que, frente a la Policía, reconoció que no hubo terceros involucrados y que la versión inicial había sido armada para encubrir lo ocurrido.}
Con esa declaración, la fiscal del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, Mónica Ferre, ordenó la detención del presunto agresor, quien habría provocado la lesión con un codazo en la cabeza. Un tercer chico que estaba presente fue citado a declarar como testigo, acompañado por su padre, mientras la investigación avanza con el análisis de registros fílmicos y otras pruebas clave.
El episodio ocurrió entre las 5.30 y las 6 de la mañana en el estacionamiento del muelle de Pinamar. Tras el golpe, Thiago logró llegar hasta donde se encontraban sus padres y fue trasladado al Hospital Municipal. Por la gravedad del cuadro, fue derivado horas más tarde al Hospital Bicentenario de Esteban Echeverría, donde permanece internado. Según el último parte médico, se encuentra lúcido, aunque presenta múltiples traumatismos en la cabeza. El caso continúa bajo investigación mientras la familia acompaña su evolución.

