Con visibles muestras de angustia y en medio de reiteradas interrupciones por el dolor, Florencia Barboza declaró en el juicio por el crimen de su hija Kim, la niña de 8 años asesinada hace casi un año durante un intento de robo automotor. De acuerdo a lo que trascendió en el Tribunal de Responsabilidad Juvenil donde se lleva adelante el proceso, el testimonio de la mujer fue estremecedor: debió reconstruir los momentos del ataque, cuando dos adolescentes interceptaron su vehículo en la esquina de 25 y 72, en inmediaciones de Altos de San Lorenzo, y escaparon con el auto mientras la menor permanecía en el asiento trasero.
Los asaltantes la arrojaron al asfalto en plena avenida y desde allí la mujer observó cómo huían a bordo de un Fiat Palio rojo de tres puertas. Según la reconstrucción del hecho, los agresores intentaron bajar a la niña, pero quedó atrapada con el cinturón de seguridad y fue arrastrada durante casi 15 cuadras. Las lesiones sufridas le provocaron la muerte.
Barboza había realizado compras en un autoservicio del barrio y momentos antes había retirado a su hija de una clase de gimnasia. Tal como pudo saber Clarín, la madre de la víctima sufrió varios quiebres emocionales durante su declaración, que constituyó el eje de la primera audiencia del juicio oral iniciado este miércoles y que se extenderá durante ocho jornadas consecutivas.
El Código de Responsabilidad Juvenil establece que este tipo de procesos se desarrollen a puertas cerradas, por lo que el hermetismo entre abogados y funcionarios judiciales fue total. No se difundió el listado de testigos, aunque se prevé la participación de efectivos policiales que intervinieron en el caso, además de familiares y allegados de la víctima.
Cómo avanza el juicio en La Plata
El juicio se desarrolla ante el Tribunal de Responsabilidad Penal Juvenil N°1 de La Plata, con sede en Tolosa, y si se cumplen los plazos previstos el veredicto podría conocerse antes de que finalice febrero. El tribunal está integrado por los jueces Marcelo Giorgis, Juan Carlos Estrada y Guillermo Marcerano.
El principal acusado es un joven que actualmente tiene 18 años, pero que al momento del hecho tenía 17. Está imputado por homicidio en ocasión de robo y es asistido por la defensora oficial Raquel Ponzinibio.
Durante su testimonio, Barboza relató lo ocurrido la tarde del 25 de febrero de 2025. Según se conoció, la mujer había advertido la presencia de otro sospechoso de menor edad, aunque no logró identificarlo. Se trata de un adolescente de 14 años que también está vinculado a la causa y permanece alojado en un instituto de menores, con restricciones a su libertad.
Tras obligar a la mujer a descender del vehículo, los delincuentes escaparon sin advertir, o sin importarles, que la niña seguía dentro. Durante la fuga, Kim habría intentado bajarse o fue empujada del auto y quedó enganchada con el cinturón de seguridad y parte de su ropa, lo que provocó que fuera arrastrada varias cuadras sobre el asfalto. Las heridas resultaron mortales.
Antes del inicio del debate, Marcos Gómez, padre de la menor, afirmó que la familia buscará justicia “siendo la voz de la nena”. También pidió que el caso “sirva para algo” y expresó su intención de continuar involucrado en iniciativas vinculadas a la seguridad y la problemática de la adolescencia. En ese marco, participó como expositor en la Cámara de Diputados durante el tratamiento de la reforma del Fuero Penal Juvenil, que fijó en 14 años la edad mínima de imputabilidad.
Además, integra un programa del Ministerio de Seguridad orientado a la reinserción de menores en conflicto con la ley. “No podemos permitir que vuelvan a la calle sin herramientas para incorporarse a la sociedad”, sostuvo.
Para el padre, el caso está esclarecido y consideró que la eventual condena debe ser “ejemplificadora”. “Queremos que el caso de mi hija marque un antes y un después”, expresó.
La acusación sostiene que existen elementos suficientes para sostener la imputación de homicidio en ocasión de robo, basándose en la identificación del autor, los testimonios recabados, las pericias realizadas y los testigos del hecho.
La defensa, en cambio, planteó una versión diferente: sostiene que el adolescente no advirtió que la niña había quedado enganchada al vehículo y que nunca tuvo intención de causarle la muerte. Según esa postura, el acusado no vio a la menor durante la huida y el desenlace fue consecuencia de una situación trágica no buscada. La defensora oficial también subrayó que el joven se entregó voluntariamente ante la Justicia, lo que permitió el avance del juicio oral.

