Para quienes no conocen la Ciudad de La Plata, su estructura arquitectónica la convierte en un cuadrado perfecto. Calles exactamente numeradas con diagonales simétricas que desagotan el tráfico. Este cuadrado es el casco urbano, lugar donde transitan miles de vehículos. Dentro, también hay espacios más tranquilos, que se asemejan a los barrios periféricos pero que aún así son invadidos por comercios y bares. Esta es sólo una de las mútiples características que distinguen a la ciudad. Otra podría ser la tradicional quema de muñecos de fin de año.
En una esquina del casco urbano, precisamente en 10 y 40, zona que todavía era considerada “barrio”, comenzó la tradicional quema de muñecos en 1956. Hoy, a pesar de la marea cosmopolita que invadió el lugar, vecinos y vecinas continúan perpetuando una tradición que tiene más de 60 años de historia.
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Maikel García es uno de ellos: con 35 años, lleva más de 20 participando del ritual platense y afirma, en su visita a los estudios de INFOCIELO que “el muñeco es parte del barrio”. Esta es su historia, conocelo.
“El muñeco está antes que vos y yo”: el desafío de permanecer
La construcción de los momos o muñecos de fin de año es más que un trabajo o un ritual. Para Maikel es la identidad del barrio y así lo milita: “Hemos tenido peleas con vecinos pero le decimos que está en un barrio que se hacen muñecos. Es así, el muñeco vino primero que vos, ya es parte”. Además, lo identifica como un oasis dentro de las baldosas, el cemento y los edificios: “Es diferente a otros lugares de La Plata porque es pleno centro”.
Cuando nació Maikel, hace más de 30 años que a las 2 de la madrugada un muñeco era prendido fuego en la esquina de 10 y 40: “Nací con esto, es parte del barrio y no puede faltar”. Y agrega: “En la esquina algo tiene que haber”.
Sin embargo, ante la deserción de muñecos por diferentes motivos, se encendió la alarma para Maikel: “Es algo que si no está… no me quiero imaginar el día que no esté” contó preocupado. Escuchalo:
Maikel y el testimonio de un defensor de los muñecos de fin de año.
Cómo comenzó su historia con el muñeco
“Es algo que me encanta hacer, es un momento del año que espero y lo disfruto“, contó el platense de 35 años. Maikel García comenzó a los 11 con la tradición. Primero, pidiendo monedas, cortando la calle y buscando colaboración de los vecinos. Al pasar los años, cambiaron las responsabilidades.
Hoy, con 35 años, confía en las nuevas generaciones y acompaña desde el lugar que le otorguen. El año pasado, fue parte de la construcción del impresionante muñeco del Dibu Martínez y contó con una ayuda extra: la de hijo de 5 años.
Antes de culminar la entrevista en los estudios de INFOCIELO, Maikel relata el trabajo a contrarreloj para finalizar el muñeco. Antes de irse y con una sonrisa en la cara, sentencia: “ Me cuesta largarlo y no acompañar. Como no soy una molestia, sigo ahí, dándoles una mano“.
Más de 20 años siendo parte de una tradición: la historia de Maikel con la ritual quema de muñecos.
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