Las denuncias contra Julio Iglesias por abuso sexual y trata de personas sumaron en las últimas horas un elemento clave: la declaración pública de un exfotógrafo del cantante, quien aseguró conocer de primera mano la intimidad del artista y expresó su total confianza en las víctimas. Su testimonio no solo refuerza las acusaciones, sino que introduce la idea de un cerco de impunidad sostenido durante años por el poder económico y político del músico en el Caribe.
Mientras el cantante difundió este viernes un descargo público negando las acusaciones, nuevas declaraciones de un excolaborador volvieron a poner en duda la imagen que Julio Iglesias construyó durante décadas. Las declaraciones fueron realizadas en una entrevista televisiva, donde el profesional afirmó que las denunciantes “son personas humildes, con necesidades económicas” y que atravesaron situaciones de maltrato.
Un testigo con acceso directo a la intimidad de Julio Iglesias
El exfotógrafo relató que trabajó con Julio Iglesias en 1982 y que retomó el vínculo laboral en el año 2000, cuando el artista se encontraba construyendo su propiedad principal en República Dominicana. Ese contacto prolongado en el tiempo, explicó, le permitió observar dinámicas internas y relaciones de poder que hoy cobran relevancia judicial.
Según su testimonio, las denuncias realizadas por exempleadas domésticas no prosperaron en territorio dominicano debido al enorme peso social, económico y político que el cantante posee en la región. Esa situación, sostuvo, habría generado un entorno de protección informal que dificultó cualquier avance judicial local.
Por qué la causa llegó a la justicia española
El reportero gráfico explicó que ese escenario de impunidad fue uno de los motivos centrales por los que la organización internacional Women’s Link Worldwide decidió trasladar la representación legal de las víctimas a la justicia de España, aprovechando la nacionalidad del cantante.
En ese sentido, remarcó que Centroamérica y el Caribe funcionaron durante años como territorios inaccesibles para este tipo de denuncias cuando involucran a figuras de poder global, lo que refuerza el valor de que la causa hoy sea analizada por la Fiscalía de la Audiencia Nacional española.
Dudas sobre la vida familiar y la imagen pública
Otro de los puntos más polémicos de la declaración del exfotógrafo fue su cuestionamiento a la imagen pública de la vida familiar de Julio Iglesias. Según su relato, el matrimonio con Miranda Rijnsburger funcionaría como una “pantalla” frente a la opinión pública.
De acuerdo a sus dichos, la pareja viviría en residencias separadas, mantendría una relación distante con sus cinco hijos y llevaría vidas cotidianas en distintos países. Mientras el cantante pasaría largos períodos solo en sus propiedades de Bahamas o Punta Cana, su esposa residiría habitualmente entre Estados Unidos y Europa.
De qué se acusa a Julio Iglesias
Cabe recordar que la presentación judicial hace referencia a hechos ocurridos durante 2021 en propiedades ubicadas en República Dominicana y Bahamas. Según el escrito presentado ante la justicia española, los episodios denunciados podrían encuadrarse en delitos vinculados a:
- Trata de seres humanos con fines de trabajo forzado y servidumbre.
- Delitos contra la libertad y la indemnidad sexual, como acoso y agresión sexual.
- Lesiones y vulneraciones a los derechos laborales por la imposición de condiciones abusivas.
Las identidades de las denunciantes se encuentran protegidas por disposición judicial debido a su situación de especial vulnerabilidad socioeconómica.
El descargo de Julio Iglesias
Tras la difusión de estas nuevas declaraciones, Julio Iglesias publicó este viernes 16 de enero un comunicado en el que rechazó de forma tajante las acusaciones.

“Con profundo pesar, respondo a las acusaciones realizadas por dos personas que anteriormente trabajaron en mi casa. Niego haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer. Esas acusaciones son absolutamente falsas y me causan una gran tristeza”.
Y continúa: “Nunca había sentido tanta maldad, pero aún me quedan fuerzas para que la gente conozca toda la verdad y defender mi dignidad ante un agravio tan grave. No puedo olvidarme de tantas y tantas personas queridísimas que me han mandado mensajes de cariño y lealtad; he sentido mucho consuelo en ellas”.
Un testimonio que reconfigura el caso
Mientras la investigación avanza en España, la palabra del exfotógrafo introduce un nuevo eje en el debate público: el rol del poder y la impunidad en contextos donde las denuncias involucran a figuras internacionales. Su testimonio no reemplaza el proceso judicial, pero sí aporta un elemento que puede resultar clave para comprender por qué las acusaciones tardaron años en salir a la luz.

