Mucho se habla de la táctica, los nombres, los momentos puntuales de goles y emociones que llevaron a Estudiantes de La Plata en los últimos años a alcanzar la gloria en cinco oportunidades de forma consecutiva, pero existe un engranaje invisible que sostiene toda la estructura del plantel profesional.
Esto tiene que ver con la utilería, esos trabajadores que custodian el patrimonio más sagrado del Pincha. El éxito del primer equipo no es producto del azar, sino de una mística del trabajo que se cultiva puertas adentro, lejos de los flashes y en una tarea que es artesanal, con mucho cuidado.
En ese sentido, en una entrevista que brindaron los encargados del área en el León con Sebastián Domenech, repasaron los detalles del día a día de la intimidad en el Country Club de City Bell, el Jorge Luis Hirschi y cada una de las canchas que visitan los dirigidos técnicamente por Alexander Medina.

La primera norma implícita que existe dentro del vestuario es el respeto. Un jugador no puede entrar, agarrar las cosas e irse sin saludar, eso se considera una falta de respeto. El trato es cariñoso, preguntando cómo están, compartiendo mates y alguna chicana. Cada protagonista tiene un botín para jugar y otro para entrenar, eso va a elección personal.
Todos actúan como un termómetro emocional. Si un pibe está mal o cometió un error en un partido, ellos están ahí para “inflarlo” con un chiste o un mate. Entre ellos juegan al rol del “policía bueno y el malo” para marcar límites o dar confianza. Además, en cada partido están presentes en el estadio cuatro o cinco horas antes de que comience el juego.

“Las formas no cambian nunca”, esa es una frase de cabecera para todos. Ya sea tras una victoria épica o una derrota dolorosa, al día siguiente el mate y el chiste están presentes. No permiten que el “humor de derrota” afecte el servicio al plantel. Muchas veces se dan conversaciones íntimas, de índole personal, dinero o pases. La política es muy clara: cuando se habla de algo privado que no les compete, se retiran del lugar. Hay un respeto total por la privacidad del jugador.

Finalmente, lo más llamativo es que tienen una horma mecánica para agrandar los botines. Aunque hoy los materiales son distintos, los jugadores siguen pidiendo “ablandarlos” para evitar ampollas o molestias, evitando tener que usar métodos antiguos como ponerles papel húmedo.

