Está claro que Eduardo Domínguez no es un técnico más, ni para Estudiantes ni para varios jugadores en particular. Uno de ellos podría ser el pibe Román Gómez, que fue transferido en una millonada al Bahía y destacó la importancia que tuvo el deté para que el pase pueda hacerse realidad.
En diálogo con DSports Radio, el defensor fue sincero al recordar un período complejo de su carrera, marcado por la falta de minutos y las dudas internas. Allí apareció la figura de Eduardo Domínguez, quien resultó determinante para que Gómez no bajara los brazos y siguiera creyendo en su proceso.

“Eduardo obviamente me ha aconsejado varias veces porque cuando no te toca jugar uno se siente perdido”, reconoció Gómez, quien remarcó que el entrenador siempre le transmitió el mismo mensaje: mantener la mentalidad, seguir empujando y estar preparado para cuando llegara la oportunidad.
El ex Estudiantes explicó que Domínguez le insistía en que el foco debía estar en el día a día, incluso cuando no aparecía el premio inmediato. “Me decía que tenía que seguir de la misma manera, que en algún momento iba a llegar la oportunidad y que ahí tenía que aprovecharla. Y así fue, llegó en algunos partidos”, contó.

La importancia de la competencia interna
Gómez también profundizó sobre la importancia de la motivación interna, una enseñanza que se llevó de su paso por el Pincha. “No jugar te lleva a otros pensamientos, a verte mal o a preguntarte si estás en el lugar correcto. Pero la motivación va en cada uno: ganar un reducido, un circuito de pases, cualquier cosa que te mantenga enfocado”, señaló.
Ya instalado en Brasil, Román Gómez dejó en claro que ese aprendizaje fue clave para dar el salto al exterior. Y en ese camino, el rol de Eduardo Domínguez aparece como el de un entrenador que no solo forma futbolistas, sino también mentalidades preparadas para competir, esperar y responder cuando llega el momento.


