Estudiantes rompió con la pared. Tras 17 años de ausencias, el Pincha volverá a estar en las semifinales del máximo certamen internacional. Castro marcó el gol de la diferencia, Depay erró un penal en la última del partido y el equipo de Medina está entre los mejores cuatro de América. Ahora, espera por Flamengo o Independiente del Valle.
El Pincha supo plantear el partido de manera inteligente. Durante la primera mitad, entendiendo que el Timão iba a intentar imponer condiciones como local, se tomó un tiempo para acomodarse defensivamente y bajarle poco a poco la espuma al Neo Química Arena.
Con el correr de los minutos comenzó a manejar más y mejor la pelota, pero sin lograr profundidad ni llegadas claras de peligro, a excepción de algún disparo lejano que no incomodó al arquero rival. Su mayor virtud estuvo en bajarle el ritmo al partido, cortar los circuitos de juego y mantenerse en todo momento concentrado y metido.
Cumplió con el objetivo que se propuso para la primera mitad y luego salió a jugar el complemento con otra impronta. El Pincha propuso un juego más directo, metió más gente de mitad de cancha en adelante y acorraló durante algunos minutos a Corinthians, que se sintió débil y sin respuesta.

Sin embargo, el parate por hidratación de la segunda mitad le vino bien al local y bruscamente inclinó la cancha a su favor. Un envión anímico y de fútbol que fue breve, pero que puso en aprietos al equipo del Cacique Medina y que obligó a Muslera a exigirse por primera vez.
Todo ello para llegar a unos minutos finales donde el León recuperó el protagonismo y sacó toda su mística copera. Trabajó todo el partido para llegar al tramo final en las condiciones que lo hizo y tuvo premio. De tanto ir e insistir, de atacar pero también de defender y controlar, finalmente llegó al gol. Un golazo inolvidable de Castro.
A partir de allí, el Pincha puso toda su atención en defender la ventaja y, en caso de ser posible, complicar de contra, aunque ninguna de ellas prosperó. Y cuando parecía que ya tenía la clasificación en el bolsillo, apareció la mano de González Pirez que le dio vida al Timão.
Un penal que no supo ser aprovechado por Depay y que fue lo último de un encuentro dramático y bien copero. Estudiantes fue más en líneas generales, la mística hizo lo suyo y se clasificó a las semifinales de la Copa Libertadores luego de 17 años. Sí, entre los mejores cuatro de América.


