Con la voz quebrada por momentos por la emoción, Juan Sebastián Verón brindó este jueves por la mañana una entrevista en el aire de ESPN para despedir a Miguel Ángel Russo, un ídolo de Estudiantes pero también una persona muy cercana a la Bruja, y muy importante en los comienzos de su carrera.
“Miguel es parte de mi familia, de mi vida, como casi todos los de aquel grupo. En esa época se pasaba mucho tiempo concentrados y se respiraba mucho el Country. Las relaciones eran mucho más estrechas y fuertes”, recordó el actual presidente del Pincha sobre quien fuera compañero de su padre entre finales de los ’70 y comienzos de los ‘80.
En ese sentido remarcó que el vínculo entre Russo y Juan Ramón fue bastante especial y rememoró: “Miguel compartió habitación con mi viejo. Era el que lo pasaba a buscar. Las concentraciones largas que planeaba Bilardo. Esas cosas hacían que las relaciones perduraran y pasaran por otros lugares también”.
“Pasé por dos etapas con él, una de chico y una de más grande”, dijo luego desde lo personal, y detalló: “De más grande fue con otras mañas. De más chico con un grado de inconsciencia en el que yo prestaba poca atención por ahí a los particulares de lo táctico. Yo quería jugar y siempre se los manifesté desde que Miguel y Eduardo agarraron después del descenso”.
Por último reconoció que, en los últimos meses de vida de su padre, Russo siempre era uno de los que estaba del otro lado del teléfono con una llamada o un mensaje: “Cada vez que hablábamos, que hablábamos bastante, porque me preguntaba mucho por Juan, remarcaba siempre eso. Mandaba mensajes siempre preguntando por él”.

La importancia de Miguel Russo en la historia de Estudiantes
“Miguel salió de las Inferiores del club, es un hombre de la casa, jugó solo con la camiseta de Estudiantes. Nadie puede hablar mal de lo que significó y lo que significa para Estudiantes”, dijo con suma contundencia, remarcando la figura de quien jugó 420 partidos con la casaca albirroja contando todas las competencias.
En ese sentido agregó: “Es de esos personajes que jugaron con una sola camiseta, que representan lo que es la esencia de Estudiantes. En cada lugar que él estuvo siempre remarcó su formación y reconoció el lugar que le dio el espacio para formarse y para crecer. Miguel siempre lo tuvo presente”.
“Para mí todos ocupan una parte importante de la historia. Es difícil situar a las personas, sobre todo en un club con tantas personalidades importantes, no solo para el fútbol local sino internacional. No me gusta hacer un ránking. Miguel yo creo que tiene un lugar preponderante dentro de la historia y lo va a seguir teniendo”, analizó.
“Nació acá, siguió ligado al club más allá de estar en otros lugares y siempre se reconoció en el club. Y obviamente desde lo deportivo han dejado una huella imborrable”, sintetizó sobre la importancia de Miguel, al tiempo que también admitió: “En una de esas charlas le había dicho que cuando se canse de dirigir lo esperábamos en el club”.

Miguel Russo y su rol clave en la “refundación” de 1994
“Con el descenso hubo un quiebre y ellos con Eduardo (Manera) fueron parte, con Trobbiani, Gottardi y Córdoba. Fue un grupo que puso de pie al club. Miguel tenía con nosotros por ahí un grado más de confianza. Más que lo que pasaba adentro de la cancha me quedo con lo que pasaba afuera, de siempre remarcar lo que era Estudiantes”, contó.
Sobre aquella campaña en la que Estudiantes se reconfiguró y logró un ascenso histórico Juan Sebastián Verón rescató: “Nos inculcó las enseñanzas que les había dejado el club. El legado. La importancia de cuidar el lugar, de cuidar las formas. Y eso lo tengo mucho más presente que lo que pasaba en el banco de suplentes”.
“Lo del ascenso lo viví en carne propia. Viví lo que fue el descenso, lo que se desangró el club en esos años y la importancia que tuvieron ellos para volver a reunir a la gente. Para que se vuelva a creer. Para darle forma y poner sobre la mesa el significado que tiene la idiosincrasia de Estudiantes. Eso fue sin ningún tipo de dudas el quiebre de lo que vino después”, destacó la Bruja, considerando clave esa etapa para todo lo que se ganó años más tarde.
En ese sentido comparó aquella decisión de agarrar en un momento difícil con la vuelta de Bilardo en 2003: “Con Carlos tiene un hilo conductor, que es el llamado del club ante una situación compleja. Cuando llama el club generalmente estuvieron todos. Y en el caso de Miguel y de Carlos sobre todo dando su experiencia y poniendo su carrera en el club por encima de cualquier situación o fracaso, porque estás expuesto a eso. Y siempre estuvieron”.


