Gustavo Alfaro fue el hombre de la semana, luego de que Paraguay se clasifique a la Copa del Mundo con una épica remontada. La curiosidad del caso es que el DT tuvo un paso por el Lobo que no hacía presagiar semejante carrera…
El Profesor, como lo llaman ahora, asumió en Gimnasia en marzo de 2016, luego de la salida de Pedro Troglio. Su llegada despertó expectativas en un club que buscaba orden, resultados y la posibilidad de volver a ser protagonista en los torneos locales y en el plano internacional.

En su primer año, el equipo consiguió buenos resultados: alcanzó la semifinal de la Copa Argentina, donde cayó frente a River, y terminó en la mitad superior de la tabla en el campeonato local. El gran logro de aquel ciclo fue la clasificación a la Copa Sudamericana 2017, tras una racha de cinco victorias consecutivas en el inicio de ese año.
Sin embargo, la segunda parte de Alfaro en el banco tripero estuvo marcada por la irregularidad. Una seguidilla de derrotas ante Rosario Central, San Lorenzo, Racing y Estudiantes debilitó su proyecto. La caída en el clásico platense terminó siendo el golpe final y el propio técnico decidió anunciar su salida en pleno estadio, despidiéndose de los hinchas. Lo curioso del caso es que los dirigentes anunciaron que se enteraron de la salida del entrenador por un mensaje, justo antes de empezar el partido que Estudiantes ganó 1 a 0.

En total, Alfaro dirigió 39 partidos al Lobo, con un balance de 15 triunfos, 13 empates y 11 derrotas. Si bien devolvió a Gimnasia a un torneo internacional, el ciclo quedó opacado por los malos resultados en los momentos decisivos y la falta de respaldo político en la institución.
Tras su salida, el entrenador fue muy crítico con la dirigencia de aquel momento, a la que acusó de no tener “formación” ni un proyecto sólido para sostener al club. Sus declaraciones reflejaron que, más allá de lo deportivo, los problemas internos jugaron un papel clave en el final de su etapa en La Plata.
Su evolución profesional: de Boca al Mundial y ahora Paraguay

Luego de dejar La Plata, la carrera de Alfaro dio un salto. Tuvo su oportunidad en Boca Juniors, donde ganó la Supercopa Argentina y disputó una semifinal de Copa Libertadores. Más tarde sorprendió al mundo al dirigir a la selección de Ecuador en el Mundial de Qatar 2022, logrando una histórica victoria frente al local en el partido inaugural.
Ahora, Alfaro se prepara para dirigir a Paraguay en su segundo Mundial, consolidándose como un referente del fútbol sudamericano y llevando su experiencia internacional a una nueva selección. Su perfil se ha fortalecido tanto en lo táctico como en lo discursivo: aquel Alfaro que hablaba de limitaciones en Gimnasia se transformó en un entrenador “filósofo”, con conferencias extensas y reflexivas que lo convirtieron en una de las voces más escuchadas del continente.

