Hablar de Estudiantes y de Vélez es hacerlo sobre dos clubes que, en base a sus títulos, pelean por ser el sexto grande del fútbol argentino e incluso para muchos golpean a la puerta en la discusión del quinto equipo en esa lista. A pesar de eso durante algunas décadas supieron sostener una gran amistad entre las hinchadas.
Pincharratas y Fortineros tuvieron un gran vínculo en los ’80 y sobre todo en los ’90, con muchos recuerdos que todavía siguen vivos en la memoria de un alto porcentaje de sus simpatizantes. Sin embargo a comienzos del nuevo siglo esa relación tuvo un final abrupto y mutó en una enemistad que, en el último tiempo, se suavizó.
Desde la Copa Libertadores del 2022, en la cual un Estudiantes ya clasificado puso suplentes en el cierre de la fase de grupos, posibilitando la goleada de Vélez y su posterior pase de ronda, el ánimo entre ambos mejoró. Una bandera de “Perdón Bilardo” en la tribuna del José Amalfitani fue la prueba, y el buen clima en la Final de la Copa de la Liga lo ratificó.
La relación entre las dos hinchadas, sin embargo, dista mucho de lo que supo ser en décadas anteriores, en las que la previa de cada partido estaba marcada por un asado conjunto y supo verse camisetas de ambos en la tribuna del otro. Además ambos, en cierto modo, se “ayudaron” a ser campeones.
El origen de la amistad entre Estudiantes y Vélez
Si bien la gran amistad que supieron construir se dio con mayor visibilidad en la década del ’90, el germen inicial de la misma tuvo lugar algunos años atrás en el tiempo. A comienzos de los ’80 se dio, quizás, el primer acercamiento entre ambos. Fue en el Torneo Metropolitano 1982 que terminaría conquistando Estudiantes.
En la anteúltima fecha, ya a comienzos de 1983, el Pincha recibió a Vélez en aquel recordado partido que se suspendió por petardos en el vestuario visitante. En lugar de pedir los puntos en AFA, práctica habitual por esos años ante episodios similares, desde el Fortín no pusieron reparos ante la decisión del Tribunal de Disciplina de reprogramar. Incluso dirigentes, hinchas y hasta algunos jugadores coincidieron en que Juan Carlos Lorenzo tomó apresuradamente y sin consultar la decisión de retirar al equipo del campo. El Pincha, luego, se impondría 1-0.
A partir de allí fue común en años posteriores escuchar en las tribunas del Estadio Jorge Luis Hirschi y del Estadio José Amalfitani un cantito compartido: “El Pincha y el Fortín, unidos hasta el fin”. Ya a comienzos de la década siguiente ese vínculo no haría más que acentuarse, con algunos eventos recordados.
Del “fuerza Pincha” al “Sí al estadio, no a la política”
El 8 de junio de 1993 ambos planteles ingresaron al campo con una bandera rival, en la previa de un 1-1 en La Plata. Por la noche Vélez saldría campeón al no ganar Independiente. El 5 de junio del año siguiente el equipo de Liniers goleó a un León al borde del descenso, pero sus hinchas le mandaron buenos deseos con banderas en las que le deseaban “fuerza Pincha”.
Claro que quizás el capítulo más recordado de ese vínculo estrecho se dio el 18 de agosto de 1996. En la última fecha del torneo Clausura Vélez llegó al cierre un punto arriba de Gimnasia, que debía visitar a Estudiantes. El Clásico salió 1-1 y el empate terminó siendo vital: Vélez empató con el Rojo y sin esos dos puntos que el Pincha le birló al Lobo se hubiese quedado sin título.
Ya en 2002, una de las últimas imágenes que dejó la amistad entre ambos, tuvo que ver con el 11 titular del equipo velezano saliendo al campo de juego con remeras de “Sí al Estadio Pincha”, en tiempos de la recordada disputa con Julio Alak, y una bandera que rezaba “Sí al Estadio, no a la Política”.
Vélez vs. Gimnasia, una rivalidad caliente que fortaleció la amistad
Así como la amistad en cuestión se fortaleció en los ’90, también creció la enemistad entre la V y el Lobo. Tal es así que una gran cantidad de hinchas albirrojos iban a ver a Vélez al Bosque cuando visitaba a Gimnasia, al tiempo que un gran número de Fortineros acompañaron a Estudiantes en el conurbano durante el año que pasó en la B Nacional.
El 27 de julio de 1992 el Fortín derrotó al Lobo en cancha de River, en un partido clave por la Liguilla Pre-Libertadores, y al finalizar el partido Roberto Trotta besó una camiseta del Pincha y le hizo gestos a la hinchada rival. Lo mismo haría meses más tarde, al convertirle el 1-0 en una victoria por la mínima en el Torneo Apertura 1993.
Tiempo después, el 3 de abril de ese 1994, el clima tenso entre jugadores Triperos y Fortineros escaló más de la cuenta y decantó en una batalla campal con piñas y patadas para todos. José Luis Chilavert y Sergio Dopazo fueron algunos de los protagonistas que repartieron golpes aquella vez. Muchos de ellos recibirían varias fechas de suspensión.
El final de la amistad entre Estudiantes y Vélez
El ocaso del gran vínculo que supieron forjar ambas hinchas tuvo lugar el 29 de junio de 2003, tras un encuentro disputado en Liniers en el que el Pincha se impuso por 1-0. En la previa de ese encuentro, sin saber lo que sucedería más tarde, las parcialidades de ambos equipos se juntaron a comer uno de sus tradicionales asados.
Ese día, por la anteúltima fecha del Torneo Clausura, el Fortín necesitaba ganar para seguir peleando por el título. Sin embargo el equipo albirrojo, con Carlos Bilardo como DT, le ganaría con un gol de José Sosa. Después de la apertura del marcador la cabecera local comenzó a cantar: “Si esta tarde no ganamos, se termina la amistad”.
Luego de esa amenaza algunos hinchas de Vélez comenzaron a insultar sistemáticamente a Bilardo, algo que enardeció a la tribuna pincha, que respondió con un “es el equipo del Narigón”. Con el partido finalizado Estudiantes se despediría del Amalfitani con un “me parece que Vélez, no sale campeón, porque el Pincha lo cagó”. Desde allí, no habría vuelta atrás.




