Eduardo Alcantara es el muralista por excelencia de la ciudad de La Plata: sus retratos de los músicos fundacionales del rock nacional e internacional saltan de las paredes desde hace al menos 20 años. Conocido como Lumpenbola, el artista que comenzó pintando en caballete, es el autor de la obra de Lumpen proletariat, “donde empezó todo”, recuerda.
“El mural tiene que ser un lenguaje simple y conciso, o sea que cuando vos pases lo tenés que leer rápido. Si no tenés esa lectura y eso es muy complejo, para mí pierde lo que tiene que ser el mural en sí”, explica Lumpenbola acerca de una de las expresiones artísticas que caracterizan a la ciudad de las diagonales. La otra es la música y el artista de Olmos las unió.
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¿Quién es y de dónde salió “Lumpenbola”?
Los murales de Eduardo Alcantara y su seudónimo tienen un origen: en diciembre de 2007 una fábrica textil de Lisandro Olmos despidió a 103 trabajadores, que realizaron huelgas exigiendo su reincorporación: “El conflicto de Mafissa a mí me pegó muy fuerte porque familiares, amigos, gente del barrio trabajaban ahí. Yo lo que hago es sacar una foto de la fábrica y hacer mi interpretación de la manifestación que se estaba dando, pinté un cuadro y arranqué a leer marxismo”, recuerda el artista.
Enseguida dio con el concepto de Lumpenproletariat: “Era la clasificación de trabajadores que estaban fuera del sistema laboral convencional, entonces me llamó la atención eso y en el conflicto de Mafissa estaba lleno de gente de izquierda, me pareció lindo para la obra, le puse ‘Lumpenproletariado’ y se las doné”, cuenta.
Su obra empezó a circular en diferentes espacios, en centros culturales y en la Facultad de Bellas Artes: “Un día me enteré donde estaba y la fui a ver; le habían tapado el título con un papel, se lo saqué y se armó kilombo porque no sabían ni quién era yo“, señala.
“Pasó la discusión y a la semana cuando paso nuevamente, veo el título en un contenedor de basura. Lo rescaté, lo restauré, lo enmarqué”, cuenta. La anécdota se completa cuando Luxor, otro reconocido artista plantese lo me invita a pintar: “Me proponen inventarme un nombre. Una vez que llegamos, me dan una pared y cuando me preguntan quién soy, digo ‘Soy Lumpenbola’. Me pinté yo con una naríz de payaso y fue la primera vez que hice un mural”, revela.
Así, lejos de las galerías, desde la periferia y con una identidad bien marcada, Lumpenbola pintó no sólo a los mayores símbolos del rock, sino también a las caras de la injusticia social: el mural por la Masacre de Magdalena, Santiago Maldonado y las víctimas del gatillo fácil son algunas de ellas.
¿Cuál fue uno de sus mayores reconocimientos?
Las obras de Lumpenbola han llegado a todos lados, sin embargo hay un reconocimiento que guarda un lugar especial en su memoria: “Cuando se reinaugura Obras Sanitarias, Skay Beilinson abre y Ricardo el Mono Cohen toma imágenes de la ciudad de La Plata para hacer un video para ese recital”, contó y completó: “Una amiga que fue al recital me mandó una foto por sms, toda pixelada, en donde estaba Skay haciendo un solo con un Jimi Hendrix que había pintado yo en 17 y 42, esa es una que me quedó muy marcada”.
Además, fue parte de un homenaje a Virus en el programa de fines de los 90 conducido por Nicolás Repetto, Sábado Bus.
¿Qué lugar ocupa el arte en La Plata?
Lumpenbola comparó la ciudad con otras y señaló: “Nosotros no tenemos turismo visual, hay edificios muy lindos en la ciudad de La Plata, pero lo que tenemos es un turismo cultural y, lamentablemente, por los tiempos que estamos pasando esto está decayendo. Para mí hubo un auge que fue muy grande cuando arrancó lo del arte en las calles y eso duró más o menos 10 años años y yo creo que estaba a la altura de cualquier otra ciudad del mundo”.
A su vez, el artista sostuvo: “En La Plata vos pateás una baldosa y te aparece un poeta, un músico y artistas plásticos. Pero falta alimentarlo y el Estado está ausente en esa alimentación de la cultura, porque hay exceso, entonces cuando las cosas sobran no le das bola”.
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