Mientras la crisis económica y social pone en jaque al oficialismo y le complica la estrategia electoral, el gobernador Axel Kicillof pone blanco sobre negro y profundiza su modelo de gestión: “De toda crisis se sale con expansión en inversión pública que empuja a la inversión privada”, afirmó durante la firma de convenios para obras en los municipios.
Sus palabras eran seguidas por media centena de intendentes, tanto oficialistas como opositores; kirchneristas, peronistas, PRO y radicales por igual, que se acercaron hasta la Casa de Gobierno a rubricar las obras para sus distritos.
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“Hay quienes todavía piensan que de la crisis se sale con ajuste y austeridad”, comenzó su enunciado el mandatario provincial, en referencia a candidatos como Patricia Bullrich y Javier Milei, que profetizan el ajuste para disminuir el gasto público y con él el déficit y la emisión monetaria, para de esa manera frenar la inflación y equilibrar el tipo de cambio.
Fue allí donde el Gobernador marcó que su modelo –receta Keynesiana– es un Estado inversor que derrame la recaudación en los territorios con un doble efecto: el de la generación de empleo y el de mejorar la infraestructura pública para aumentar la producción en sus distintos niveles.
“Aquel que todavía piense que el estado debe retraerse, esconderse y escaparse cuando hace falta reforzar la producción, el empleo y los ingresos, no tiene más que recorrer los 135 municipios. Cada una de estas obras genera empleo directo e indirecto. Cada peso que invertimos se multiplica en materia de empleo e ingresos”, concluyó el mandatario provincial.
El faro K
En un contexto electoral donde la derecha crece en las encuestas con promesas de mejorar la seguridad y la economía de un país que aún no pudo solucionar sus problemas inflacionarios, de endeudamiento y de pérdida del poder adquisitivo, el Gobernador apuesta al contraste justo después de una semana en la que recibió un doble golpe internacional.
Primero por el fallo en contra que sufrió YPF en la corte norteamericana por la expropiación de Repsol, de la cual el Gobernador fue uno de los impulsores. Y luego por un hecho similar en la justicia inglesa, que falló contra la Argentina por la supuesta manipulación de estadísticas oficiales que influyeron en el pago de los cupones PBI, en el momento en el que Kicillof era el titular de la cartera de Economía.
Quien ofició la defensa del mandatario provincial fue el ministro Pablo López, que explicó el fallo y señaló contradicciones entre lo que solicitó el Fondo Monetario Internacional (FMI) en aquel entonces y los “tecnicismos” que hizo lugar hoy el superior tribunal inglés.
Hoy, López fue uno de los ministros que encabezó la firma de convenios para enviar los fondos que la Provincia reparte a los distritos a partir de un coeficiente, y que se destinan a la realización de obras en los municipios, con ejecución local.
En la Provincia madre de la Argentina, y mientras Juntos por el Cambio es un polvorín por el liderazgo nacional, Axel Kicillof profundiza su modelo y se ubica como la principal certeza –y esperanza- de un Frente de Todos en crisis, que no sólo duda respecto a quién debe liderar el espacio sino que, aún peor, todavía vacila respecto hacia dónde ir.
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