Lucas (@travel_luke en Tiktok), es un joven argentino que reside en España. En estos días volvió de visita y quedó sorprendido por los exorbitantes precios del café en nuestro país. Durante su estadía, decidió compartir su experiencia a través de un video en esa red social, donde compara los precios del café en Argentina con los de España y Estados Unidos.
En ese clip deja vislumbrar una gran disparidad que nos afecta, porque no hace otra cosa que develar qué como consumidores estamos siendo estafados.
En su relato, Lucas detalla que el precio de un café de medio kilo de calidad baja de marca La Virginia puede llegar a costar hasta 14,500 pesos.
Si se busca algo más sofisticado, como el café ‘Brasil‘ de Cabrales, el precio sube a 23,700 pesos.
El video de Tiktok que muestra el “afano” que es el precio del café en nuestro país
LA ETERNA TRAMPA DEL CAFÉ “TORRADO”
Algunos de estos cafés, como explica Lucas, son los llamados “torrados”, que es café tostado con azúcar. Este proceso de torrefacción se utiliza para enmascarar la mala calidad de los granos de café, especialmente en el caso del café soluble o instantáneo, conocido popularmente en aquí como “Dolca”.
En comparación, en muchos países de Europa, los cafés torrados están prohibidos debido a los efectos nocivos que pueden tener sobre la salud.
El autor del video menciona que en España solía comprar café soluble de alta calidad (no torrado con azúcar) por alrededor de 3,400 pesos argentinos lo que permite inferir aún más la diferencia de precios y calidades entre los dos países.
Para ilustrar aún más esta disparidad, Lucas comparó los precios del café en Estados Unidos con los de nuestro medio: Un café de la marca Starbucks en presentaciones de más de medio kilo puede costar alrededor de 16 mil pesos en Estados Unidos, mientras que en Argentina, la misma marca y en presentación de cuarto kilo puede costar hasta 18.000 pesos, es decir más del doble del precio estadounidense.
ALTO PRECIO, MALA CALIDAD
Este es un claro ejemplo de cómo los consumidores argentinos estamos siendo robados en nuestras caras, pagando precios exorbitantes por productos de café que, en otros países, son mucho más accesibles, y en muchos casos, aprovechando el desconocimiento y la falta de cultura de esa infusión en la población local (por ser mayormente consumidora de mate) además nos engañan con calidades infinitamente inferiores que serían intomables para paladares educados en el rubro cafetero.
Además, Lucas mostró que un café soluble de baja calidad en Argentina puede costar alrededor de 4,100 pesos, mientras que un café tostado de buena calidad en España tiene un precio de aproximadamente 3,400 pesos. Esta comparación puso en evidencia la gran diferencia en la relación precio-calidad entre los cafés disponibles en ambos países.
En su video, también menciona los altos precios de los cafés premium. Un paquete de café colombiano de 250 gramos puede costar hasta 9,650 pesos en Argentina, un precio considerablemente más alto en comparación con el mismo producto en Estados Unidos, donde un kilo de café colombiano cuesta menos de 14,000 pesos.
¿NOS VEN CARA DE ESTUPIDOS?
La conclusión es clara: los precios del café en Argentina están desorbitados, y los consumidores estamos siendo perjudicados por esta situación. Los cafés de baja calidad, como el café torrado, se venden a precios muy altos, mientras que los cafés de alta calidad son aún más caros y muchas veces inaccesibles para el consumidor promedio.
Esta situación es alarmante y urge la necesidad de revisar y ajustar los precios del café en el país para hacerlos más justos y accesibles. Pero con “la libertad de mercado” como “guión dominante”, eso se vuelve utópico e irrealizable.
La experiencia de Lucas, como la de muchos argentinos que viajan al exterior y regresan, es una luz amarilla para observar (y atender?) las disparidades económicas que existen en el país.
La comparación de precios del café entre Argentina, España y Estados Unidos pone en perspectiva lo idiotas que parecemos los argentinos al ver como nos toman el pelo las grandes cadenas de producción, desde quien importa el café, hasta quien lo tuesta, lo envasa y lo vende.
Es evidente que hay un problema significativo con los precios del café porque mientras que en otros países los consumidores pueden disfrutar de un producto de alta calidad a precios razonables, aquí nos enfrentamos a precios inflados y productos de cuarta categoría.

