La economía perdió impulso durante el segundo trimestre de 2026, con una caída del consumo privado y una actividad industrial que continúa mostrando dificultades. Así lo reflejó el último Informe de Política Monetaria del Banco Central (BCRA), que también advirtió sobre posibles presiones inflacionarias para los próximos meses.
Según el documento, el Producto Bruto Interno (PBI) cayó 0,6% respecto del trimestre anterior, mientras que el consumo privado retrocedió 2,4%. El organismo vinculó esta baja con una reducción de los salarios reales y del crédito al consumo, además de la normalización de las importaciones.
El deterioro también se reflejó en la industria manufacturera, que acumuló una caída interanual del 2,5% entre enero y agosto. En el mismo período, el comercio retrocedió 1,1%. Dentro del sector industrial, los rubros más expuestos a la competencia de las importaciones, como textiles, calzado y electrodomésticos, registraron una contracción del 9% interanual en agosto.
En el plano social, el informe consignó una desocupación del 7,9% durante el segundo trimestre. Además, la pobreza alcanzó al 32,3% de la población en el primer semestre, mientras que la indigencia llegó al 7,5%.
Inflación: menos presión, pero nuevas alertas
Aunque la inflación promedió el 1,9% mensual durante el tercer trimestre, el Banco Central advirtió que podrían aparecer nuevas presiones sobre los precios hacia fin de año.
En particular, señaló que “el aumento de los precios de las naftas registrado a fines de septiembre impactará plenamente en la inflación de octubre”. También alertó que “la evolución del precio internacional del petróleo podría generar presiones inflacionarias adicionales”.
El organismo sumó a esos riesgos los aumentos estacionales de la carne y los ajustes de algunos precios regulados. Así, si bien el ritmo inflacionario mostró una desaceleración durante el último trimestre relevado, el escenario todavía presenta factores que podrían complicar su evolución.
En paralelo, las exportaciones crecieron 13,7% interanual en el segundo trimestre y alcanzaron un nuevo máximo histórico. Sin embargo, los datos del propio informe muestran una recuperación desigual, con el impulso exportador contrastando con las dificultades del consumo interno y de distintos sectores de la actividad.


