La postal se repitió una vez más: cientos de personas con sus currículums en la mano, esperando durante horas para conseguir uno de los 70 puestos de trabajo disponibles. Esta vez ocurrió en Mar del Plata, donde una convocatoria laboral del nuevo Arena Mardel Plata desbordó las previsiones y generó una fila que llegó a rodear prácticamente toda una manzana.
La búsqueda estaba prevista para comenzar a las 8 de este miércoles en San Martín 4253, el ingreso al sector de servicios del nuevo espacio de espectáculos, ubicado en la esquina de avenida Luro y San Juan y con apertura prevista para octubre. Sin embargo, los primeros postulantes comenzaron a llegar durante la noche del martes y algunos pasaron varias horas esperando su turno.
La convocatoria apunta a incorporar personal para distintas áreas del establecimiento. Entre los puestos ofrecidos se encuentran jefe de sala, cajeros, administrativos, acomodadores, bartenders, personal técnico, producción y camareros. La cantidad de interesados superó ampliamente las expectativas. Para ordenar la convocatoria, se entregaron números y se asignaron horarios estimados para las entrevistas, que se realizaron en una confitería ubicada en San Martín y San Juan.
La fila llegó a extenderse por San Martín, continuó por San Juan hasta Luro, siguió por Luro hasta La Pampa y regresó nuevamente hasta San Martín. Una vuelta completa a la manzana para intentar acceder a alguno de los puestos disponibles. La convocatoria reunió a jóvenes y adultos con experiencias y perfiles laborales diferentes, pero atravesados por una misma necesidad: conseguir un ingreso.
El dato adquiere otra dimensión si se lo observa junto a los números del mercado laboral. Según los últimos datos difundidos por el INDEC, la tasa de desempleo en Mar del Plata llegó al 9,9% durante el segundo trimestre de 2026, uno de los registros más elevados entre los principales aglomerados urbanos del país.
Y la escena marplatense no aparece como un episodio aislado. En mayo, alrededor de 3.000 personas se habían concentrado bajo la lluvia en Moreno para intentar acceder a apenas 60 puestos de trabajo en una nueva sucursal del frigorífico Don Theo. La fila llegó a superar las 12 cuadras.
Algo similar ocurrió en San Fernando del Valle de Catamarca, donde más de 400 metros de cola se formaron frente a un autoservicio mayorista que buscaba cubrir puestos de cajeros, repositores, encargados y trabajadores para los sectores de fiambrería y carnicería.
Empresas que cierran y trabajadores que quedan afuera
Mientras las filas para conseguir empleo se multiplican, también crecen las señales de deterioro del entramado productivo. Una muestra reciente apareció incluso en las redes sociales: una cuenta de Instagram llamada “Cierro 2026” comenzó a difundir una feria en el barrio porteño de Monte Castro destinada a vender máquinas, herramientas, telas, mobiliario y otros bienes que quedaron de fábricas que cerraron.
“¿Cerraste tu fábrica? Te ayudamos a vender todo”, plantea la cuenta, convertida en una suerte de vidriera de los bienes que dejan atrás empresas que dejaron de producir.
El fenómeno también aparece reflejado en los relevamientos sobre empleo y empresas. Según el primer “Monitor de la Reforma Laboral” del Instituto Argentina Grande, durante los cuatro meses analizados se perdieron 36.000 empleos formales y cerraron 6.905 empresas. El informe señaló, además, que el empleo privado formal acumula 13 meses consecutivos de caída.
El deterioro tampoco se limita a ese período. El mismo estudio contabilizó 31.342 empresas menos desde noviembre de 2023 y registró una reducción en la cantidad de firmas en 23 de las 24 jurisdicciones del país. Las pequeñas y medianas empresas aparecen entre las más golpeadas: el 47% de los cierres correspondió a unidades productivas de hasta 100 trabajadores.
La fila de Mar del Plata, entonces, excede la apertura de un nuevo espacio de espectáculos. Es una imagen concreta de un mercado laboral en el que una oportunidad puede convocar a cientos de personas en cuestión de horas y en el que conseguir un empleo dejó de ser una certeza incluso para quienes tienen experiencia.
También expone otra cara de la crisis: trabajadores que buscan un segundo ingreso porque el salario ya no alcanza, personas con años de trayectoria que llevan meses afuera del mercado y familias que necesitan aceptar nuevas oportunidades laborales para llegar a fin de mes.
Todo ocurre mientras el Gobierno de Javier Milei sostiene que el rumbo económico responde al plan trazado y que los principales indicadores avanzan en la dirección esperada. En las calles, sin embargo, las largas filas frente a cada nueva búsqueda laboral ofrecen una fotografía bastante menos abstracta: la de cientos de personas compitiendo por unas pocas oportunidades para volver a tener un ingreso.


