Una atmósfera tensa y de plomo cubre desde las primeras horas de este miércoles 7 de octubre al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y a gran parte de la provincia de Buenos Aires, donde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) decretó el nivel de alerta naranja ante la irrupción de un temporal de características severas. Tras una jornada de transición que dejó cielos cubiertos y un registro térmico templado, el escenario meteorológico sufrió un vuelco drástico impulsado por un sistema de bajas presiones que, tras cruzar la cordillera de los Andes desde Chile, se reorganizó con fuerza sobre el centro del país y desató una alerta federal que abarca a varias provincias.
El mapa del temporal bonaerense
El corazón de la tormenta golpea con especial intensidad al territorio bonaerense. Mientras que el AMBA y los partidos del norte y oeste de la provincia concentran la máxima preocupación bajo el nivel naranja, el resto del suelo provincial transita el fenómeno bajo alerta amarilla. Los meteorólogos advierten que la jornada se divide en dos tiempos bien marcados, tras una mañana con precipitaciones moderadas y probabilidades de lluvia acotadas, el pulso más violento se despliega con el correr de la tarde y la noche, momento en el que el riesgo de chaparrones intensos con probabilidades que ascienden del 70 al 100 por ciento.

Los informes oficiales detallan que el área afectada experimenta tormentas localmente severas, acompañadas por ráfagas de viento del sector este que oscilan entre los 40 y 60 kilómetros por hora, intensa actividad eléctrica y la ocasional caída de granizo de diversos tamaños. En cuanto a los acumulados pluviales, se estiman valores de entre 50 y 80 milímetros en los puntos más castigados del conurbano bonaerense y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con la posibilidad de que esos registros sean superados de forma puntual y generen anegamientos temporarios en zonas urbanas vulnerables.
Una jornada dividida y el alivio en el horizonte
En medio de este panorama adverso, el termómetro se mueve en una franja muy estrecha que ronda entre los 14 grados de mínima y los 19 grados de máxima, opacado por altos niveles de humedad y la persistencia del viento. Sin embargo, la dinámica del sistema frontal prevé una rápida retirada hacia el este, lo que augura un marcado mejoramiento de las condiciones climáticas para el jueves y el viernes, permitiendo que la provincia de Buenos Aires recupere la estabilidad tras el paso de uno de los temporales más intensos de la temporada.


