Tras 61 días con las persianas bajas, el recinto del Senado volverá a abrir sus puertas este martes a las 16 horas. La convocatoria, rubricada por la vicegobernadora Verónica Magario, pone fin a una larga inactividad que dejó al descubierto un calendario legislativo raquítico —apenas dos sesiones ordinarias en lo que va de 2026— y un nivel de fricción política que mantiene empantanados los principales expedientes de la Provincia.
El retorno al recinto se da en un escenario de extrema fragilidad para el bloque de Fuerza Patria. Las distintas tribus peronistas arrastran diferencias no saldadas que no solo frenan los proyectos estructurales impulsados por Axel Kicillof, sino que obligan a la conducción de la Cámara a hacer malabares para garantizar la cohesión en un escenario donde cada voto cotiza en alza.
Ante este cuadro de situación, el oficialismo intentará aplicar una estrategia de contención: apostar a una sesión express. El plan ideal para La Plata es despachar un temario acotado —que incluye la convalidación final de articulados que ya cuentan con media sanción de Diputados— y apagar los micrófonos antes de que el debate exponga las heridas internas del peronismo.
Sin embargo, el operativo blindaje de Magario choca de frente con el libreto de la oposición, que llega dispuesta a convertir el recinto en una caja de resonancia de los frentes más conflictivos que atraviesa la gestión provincial. La Libertad Avanza intentará poner en agenda la interpelación del ministro de Seguridad Javier Alonso.
EL MAL PASO DE MAGARIO: SIN DICTAMEN PARA LOS PROYECTOS DE KREPLAK
El clima de fragmentación que respira el bloque peronista ya había dejado su huella semanas atrás, exponiendo las severas limitaciones en la conducción del cuerpo. En lo que significó un duro revés político para Verónica Magario, la vicegobernadora no logró unificar a su propia tropa para avanzar con dos iniciativas sanitarias que son prioridad absoluta para el Ejecutivo bonaerense: la creación del Centro de Industria Farmacéutica Bonaerense y el proyecto de integración del Sistema de Salud.
El traspié fue doblemente notorio porque la presidencia de la Cámara apostó fuerte: invitó en dos oportunidades al ministro de Salud, Nicolás Kreplak, para que expusiera y defendiera los expedientes. Pese al despliegue, el oficialismo fue incapaz de juntar las firmas necesarias para emitir el dictamen en la Comisión de Salud.
FUEGO AMIGO Y CRÍTICAS OPOSITORAS
El dato que terminó de desbaratar la estrategia de Magario no provino del bloqueo opositor, sino del propio oficialismo. Fue Mario Ishii —senador de Fuerza Patria, vicepresidente primero del Senado y tercero en la línea de sucesión de Kicillof— quien le bajó el pulgar y votó en contra del proyecto del polo farmacéutico, frustrando el avance de las iniciativas y obligando al sector alineado con el Ejecutivo a buscar reabrir las conversaciones a contrarreloj.
El desenlace dejó al peronismo expuesto. Desde los bloques opositores, como La Libertad Avanza, no dejaron pasar la oportunidad para hurgar en la herida, calificando la visita del ministro como “una pantomima” que no abordó la crisis real de IOMA y que solo sirvió para blanquear que Fuerza Patria no tiene los consensos internos resueltos. Este síntoma de alerta y debilidad estructural es, precisamente, el “mal paso” legislativo que la conducción del Senado intentará maquillar en la sesión de este martes.


