Miguel Ángel Gargaglione se tomó unos días para pensar. La propuesta que recibió para competir en Necochea como candidato a intendente lo sorprendió, generó una inesperada repercusión y lo obligó a poner sobre la mesa cuestiones que van bastante más allá de una candidatura: su familia, su salud, su edad y, sobre todo, su vínculo con la ciudad que gobierna desde 2007: San Cayetano.
“Pedí unos días”, contó ahora el intendente en diálogo con el periodista Miguel Abálsamo, en NEC Radio 98.3. Durante ese tiempo, además, recibió numerosos mensajes y consultas que terminaron de mostrarle la dimensión que había tomado la posibilidad.
“Me terminó sorprendiendo la repercusión por los mensajes que me han llegado, las consultas y el respeto que ha tenido la gente conmigo”, explicó.
La definición tampoco podía reducirse a una cuestión electoral. Gargaglione habló con su entorno más íntimo y reconoció que había varios aspectos para analizar antes de tomar una decisión.
Salud, edad y una decisión que no era sencilla
Uno de los factores que puso sobre la mesa fue su salud. El intendente explicó que asumir una responsabilidad en otra ciudad implicaría también afrontar el estrés de instalarse y comenzar una nueva etapa política en un lugar donde no vivió.
“La situación está resuelta, definida, salvo algo extraordinario que no sé qué podría ser, no lo veo”, señaló.
Gargaglione también habló de sus 66 años. “Me considero una persona muy joven, pero son 66 años”, planteó, y recordó el episodio de salud – debió ser operado por un problema cardíaco- que atravesó el año pasado.
“Me encanta hacer cosas y me emociona”, sostuvo, aunque reconoció que probablemente diez años atrás habría analizado la propuesta de otra manera.
San Cayetano, en el centro de la decisión
El otro factor fue mucho más personal. Gargaglione nació, creció y desarrolló buena parte de su vida en San Cayetano. Incluso recordó que durante diez años ejerció su profesión de agrimensor fuera de la ciudad y que, finalmente, eligió regresar.
“Mi amor a San Cayetano es único”, afirmó.
Y dejó una definición que excede la discusión electoral: “Ese amor es casi innegociable haya o no reelección. Es aparte” dijo.
Por eso, la discusión sobre qué ocurrirá con su futuro político quedó separada de su pertenencia al distrito. Una eventual modificación de la ley que limita las reelecciones podría cambiar el escenario electoral, pero no su vínculo con San Cayetano.
La incógnita que finalmente tuvo respuesta
Gargaglione había pedido diez días para analizar la situación, aunque durante ese período también entendió que no podía prolongar indefinidamente la expectativa.
“Pedí diez días pero dije no puedo especular con los sentimientos de la gente”, explicó.
En ese punto, el intendente dejó finalmente su definición: “Seguiré en San Cayetano y lo extraordinario ya pasó” dijo, en referencia a la inusual propuesta.
Sobre la reelección, en tanto, fue cauto: “Hoy no hay reelección, lo dirá la ley”. Y aunque aseguró que el tema no le quita el sueño, consideró que un eventual cambio en la normativa podría darle “una oportunidad más” al radicalismo local.


