En una mañana de intenso frío, La Cielo 103.5 transmitió en vivo desde la sede de Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA) ubicada en la esquina de 501 entre 15 y 16 de Gonnet, punto donde desde hace varios años se realiza la entrega de bidones para las familias que no cuentan con agua potable ni consumible en sus viviendas.
El periodista Nicolás Chillón, desde el móvil del programa Palabras más palabras menos que conduce Albino Aguirre, conversó con Sergio, un vecino que se acercó a hacer la fila en el horario de reparto de 9 a 12 horas.
“Parece mentira que la capital de la provincia, la más importante del país, esté detonada”, expresó Sergio con indignación. La necesidad de conseguir agua limpia obliga a los frentistas a pedir permisos en sus empleos, faltar al trabajo o ajustar los horarios escolares de los chicos.
Como muestra de esta realidad, se citó el caso de un profesor de educación física que tuvo que marcharse sin su ración diaria por tener que ingresar a dar clases a las 8:30. “Si no hay bidones, viniste al divino botón”, advirtió el cronista sobre el constante desabastecimiento en el lugar.
“Alcanza para el día con suerte”: electrodomésticos arruinados y agua con sabor a río
La asistencia oficial resulta insuficiente para la demanda cotidiana de un hogar. “Vení y retirás un bidón, pero que te alcanza para el día con suerte. Hacés un mate, una sopa y ya está”, graficó Sergio.
La gravedad del cuadro obliga a utilizar agua de bidón para la totalidad de la preparación de alimentos: “Hay que hervir las verduras, todo, porque el agua de la canilla sale marrón, intomable”.
Al ser consultado sobre las características del fluido de red, el vecino detalló la peligrosidad de su composición: “Tiene arsénico, tiene sodio, es intomable, tiene aceite. Es como tomar el agua de río, es muy espesa”. Según indicó, la falta de una planta purificadora adecuada por parte de la Provincia provoca que las instalaciones saturen y el agua llegue a los hogares contaminada por efluentes industriales y con un marcado olor a río.
Esta mezcla pesada causa estragos en las redes domiciliarias y de la vía pública. En el casco urbano predominan cañerías antiguas de hierro y plomo obstruidas por el sarro.
Sin embargo, la corrosión afecta de igual forma a las construcciones recientes con caños plásticos de PVC. “En nuestro domicilio utilizamos sales de polifosfato para filtrar el agua y así todo se rompen los monocomandos, las canillas. Ni siquiera filtrándola se soluciona”, explicó el frentista, subrayando que esta crisis lleva más de 13 años en la zona. “Vamos a recorrer y vamos a ver calefones y termotanques tirados porque ya no resisten el paso del agua”, añadió.
Vecinos “expertos” en medir la calidad del suministro
Frente a la falta de respuestas oficiales, los propios habitantes de la zona comenzaron a comprar instrumental de medición para analizar la potabilidad del agua. “Ya después de tantos años somos expertos en agua”, señaló Sergio.
Sergio, rl entrevistado, explicó que los parámetros considerados potables y bebibles se ubican entre los 50 y los 150 puntos de pureza. Al medir el agua que reparte la nueva firma contratada por ABSA, el resultado arrojó 130 puntos, lo que la sitúa al límite de lo aceptable y con un evidente gusto salado debido al potasio. “La anterior que estaban dando daba 40. Esta agua que te entregan acá la tenemos que tomar, no queda otra, pero está al límite. Está filtrada, pero no con los filtros que debería tener, porque el arsénico se va a alta presión”, precisó.
El nuevo obstáculo burocrático de ABSA
A las complicaciones físicas para transportar los recipientes se suma una nueva medida administrativa dispuesta por la empresa estatizada. En la entrada del establecimiento se colocó un aviso que indica que, a partir de septiembre, será obligatorio presentar la factura física abonada de ABSA para retirar el bidón.
“Hoy se paga todo online, o sea, ¿quién va a venir con la boleta en la mano? Nadie”, cuestionó Sergio, remarcando las dificultades adicionales que esto provocará en adultos mayores o personas con discapacidad que dependen de la solidaridad de terceros para contar con agua limpia.
Hacia el cierre del informe, el móvil de La Cielo 103.5 constató la rápida terminación de los insumos disponibles, anticipando que gran parte de los concurrentes se quedaría sin su cuota diaria. Para los vecinos con este inconveniente, la única salida definitiva requiere una obra estructural concreta: “Una buena purificación del agua antes de distribuirla” o salir a comprar cada cual por su cuenta.


