Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha destinada a generar conciencia, reducir el estigma y promover la atención temprana en todo el planeta. Esta problemática de salud pública afecta a personas de cualquier edad y constituye una de las principales causas de muerte.
A nivel global, la Organización Mundial de la Salud estima que más de 720.000 personas se quitan la vida cada año. El impacto de cada caso trasciende la esfera individual, debido a que afecta profundamente a familiares, amigos y comunidades enteras.
Los números de una problemática en crecimiento
La iniciativa surgió en 2003 por impulso de la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio en colaboración con la Organización Mundial de la Salud. El objetivo de la jornada reside en centrar la atención en el problema, eliminar prejuicios y difundir el mensaje de que el suicidio se puede prevenir. Para el período 2024-2026, las entidades establecieron el lema “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”.
En la Argentina, la situación representa un escenario crítico en materia de salud mental. El país registró una tasa de 11,8 suicidios por cada 100 mil habitantes en 2025, según datos oficiales del Sistema Nacional de Información Criminal del Ministerio de Seguridad Nacional. Esta cifra superó el promedio estimado por la Organización Mundial de la Salud y alcanzó el registro más alto de la historia nacional.

Durante 2025 se contabilizaron 5.209 casos en el territorio argentino, lo que marcó un incremento del 22% respecto de los 4.249 fallecimientos reportados en 2024. La estadística oficial refleja un ascenso constante desde 2017, año en el que se relevaron 3.304 víctimas con una tasa de 8,2. En este lapso de ocho años, la cantidad de muertos creció un 57,7% y la tasa aumentó un 43,9%, según el Observatorio de Política Criminal.
Testimonios de los expertos en salud mental
La directora del Centro de Asistencia al Suicida, María Fernanda Azcoitía, explicó que prevenir es estar antes, darse cuenta y observar tanto los procesos internos propios como los ajenos. La especialista señaló que históricamente existió una negación social sobre este tema, en la que parecía que aquello de lo que no se hablaba no existía.

Azcoitía remarcó que existe el mito de que hablar sobre el suicidio incita a realizarlo, pero aclaró que sucede lo contrario. Según la profesional, el diálogo responsable ofrece la oportunidad de no sentirse en soledad ante una crisis y permite encontrar alternativas frente al sufrimiento psicológico.
“Es muy importante hablar de prevención ya que es importante estar informados, justamente alrededor del suicidio existen muchos mitos que obstaculizan dicha prevención. Una conversación responsable sobre el tema clarifica, ayuda a tomar conciencia, ilumina muchos aspectos que son desconocidos”, indicó.
La guía para prevenir conductas suicidas
En el marco de septiembre amarillo, desde Cultura Inquieta emitieron una breve guía sobre qué hacer si alguna persona cuenta sus sentimientos o pensamientos suicidas:

- No minimices lo que siente.
- No la juzgues o la cuestiones.
- No des consejos instantáneos.
- No trates de quitarle las ideas suicidas.
- No hagas promesas que no se pueden cumplir.
- No la dejes sola.
- Pregúntale abiertamente. Hablar sobre la idea del suicidio, disminuye la intensidad emocional.
- Dejá que la persona se exprese, escuchala.
- Permití los silencios.
- Mirá, sentí y entendé sus razones.

