El recuerdo de los grandes momentos de la televisión argentina suele rescatar entrevistas que, con el paso del tiempo, adquieren un valor analítico inesperado. Entre esos encuentros memorables se destaca la entrevista que Samuel “Chiche” Gelblung, fallecido ayer, le realizó a Cristina Fernández de Kirchner en la pantalla de Crónica TV, un intercambio descontracturado que volvió a circular con fuerza en las redes y bajo la óptica del análisis político.
El atractivo de este archivo televisivo radica en la capacidad del histórico periodista para correr el eje estrictamente coyuntural y buscar a “la persona que está detrás del cuadro”.
En las lecturas actuales sobre este material, algunos observadores en redes resaltan que la conversación resulta “fabulosa” porque demuestra que, lejos de las posturas rígidas habituales, si el periodismo hubiera tratado a la expresidenta con mayor empatía, ella mostraba un costado afable y cercano.
La comparación surge de manera directa con su otra recordada nota junto al también ya fallecido Gerardo Rozín: en ambas oportunidades, la exmandataria dejó salir una personalidad auténtica, en contraste con los momentos en los que se endureció en la confrontación política.
Este registro muestra a la dirigente sin impostaciones, con una frescura capaz de emocionar e impactar incluso a quienes se ubican en las antípodas de su pensamiento.
Estética, peso y la mirada de las mujeres
Durante el reportaje, Gelblung intentó distender la atmósfera haciendo foco en la apariencia física de la entrevistada. Al notarla más delgada, el conductor indagó sobre su peso, obteniendo una respuesta que presenta mandatos y mitos sobre la estética femenina, como le pasaría a “cualquier hija de vecinos“.
”—No estoy todo lo flaca que quisiera estar. Porque además, Chiche, vos debés saber que una mujer jamás está demasiado flaca. Siempre puede adelgazar más —afirmó la expresidenta ante las observaciones del periodista.”
Cuando Chiche insistía en que la veía delgada y le preguntaba por sus guarismos en la balanza, ella aclaró entre risas que rondaba los 63 o 64 kilos, lejos de los 58 que portaba un año atrás, cuando le quedaba “todo fantástico”. Sin embargo, remató la idea con una definición contundente sobre la autoimagen: “Yo soy una mujer muy atractiva”.
En esa misma línea, al ser consultada sobre si arreglarse tenía como fin seducir al público masculino, desmintió la creencia popular con una frase que quedó para el recuerdo: “Es mentira que nos ponemos lindas para los hombres, nos ponemos lindas para las mujeres, así que olvidate”.
“Sos un atrevido, Chiche”: entre el cortejo y el miedo masculino
El momento más picante del encuentro ocurrió cuando el conductor indagó sobre la posibilidad de que la exjefa de Estado volviera a “abrirse al amor”.
Ante la pregunta directa sobre si tenía novio o alguien que la cortejara, Cristina retrucó señalando la barrera que genera el poder: “Primero que nadie se animaría. Primero y segundo, tenemos que sacarle el miedo al tipo”.
Frente a la insistencia de Gelblung, quien se ofreció a ejercer de “celestino” y presentarle candidatos, la respuesta llegó cargada de complicidad e ironía:
”—Pero ¿qué me estás diciendo, Chiche? ¿Estás loco? Vos sos un atrevido, además —lanzó entre risas, rechazando de plano la propuesta.”
El duelo intacto y la presencia constante de Néstor
Detrás del tono risueño, el intercambio tocó la fibra más íntima de la exmandataria al abordar la viudez y el duelo tras el fallecimiento de Néstor Kirchner.
Aclaró que no se trataba solo de un rótulo formal, sino de un lazo emocional permanente. “Siento como que él siempre está”, confesó al explicar cómo el afecto popular y las fotos que la gente le muestra en los actos mantienen viva esa presencia.
Esa continuidad se refleja de manera cotidiana en su entorno personal y en sus lugares de descanso. “Mi vida es como cuando estaba él. Vos vas a mi casa de Calafate y mi casa de Calafate está exactamente igual. Nuestro cuarto está exactamente igual”, relató con emoción.
En definitiva, la reaparición de esta pieza periodística, tras la muerte de Gelblung confirma la vigencia de un testimonio que trasciende el debate político.
Al mostrar a una Cristina terrenal, con temores, coqueterías y recuerdos entrañables, la entrevista demuestra que, al margen de las estrategias de comunicación, la dirigente se mostró de manera auténtica y sin actuaciones.

