Por María Candela Aires
Un grupo de vecinos del barrio Garibaldi, en la zona sur de La Plata, decidió tomar la iniciativa ante una problemática recurrente que genera honda preocupación en la comunidad: las emergencias de salud y la considerable distancia que los separa de los centros asistenciales de alta complejidad.
Con el objetivo primordial de salvar vidas, el club social y deportivo Unidos por Garibaldi organizó una corre-caminata solidaria para recaudar los fondos necesarios que permitan adquirir un Desfibrilador Externo Automático (DEA) y disponerlo en la vía pública para uso comunitario durante las 24 horas.
La propuesta surgió luego de que la barriada atravesara episodios críticos de salud sin contar con respuestas médicas inmediatas en el sector. Al no disponer de unidades de atención de guardia durante la noche en las salitas locales, la ventana de tiempo para asistir a una persona golpeada por un paro cardiorrespiratorio resulta crucial. Frente a este panorama, los vecinos buscaron asesoramiento e inspiración en modelos de cardioprotección urbana implementados con éxito en otros municipios de la provincia de Buenos Aires.

Urgencias médicas y distancias críticas
La realidad sanitaria del barrio expone una clara vulnerabilidad geográfica cuando se desencadena un evento cardíaco repentino. Aunque la zona cuenta con un centro de atención primaria municipal, este funciona con horarios reducidos y no dispone de infraestructura para resolver urgencias complejas o traslados nocturnos.
“En realidad, un grupo de vecinos alertados por una serie de eventos trágicos que sucedieron con personas muy jóvenes acá en el barrio hace un tiempo. Y teniendo en cuenta la distancia que nos separa de un centro asistencial más cercano, sería el hospital, el policlínico. Acá en este barrio hay salitas municipales, pero, bueno, no tienen guardias nocturnas y estamos lejos de los centros asistenciales grandes”, explicó María Silvina Gallardo, vocal de la comisión directiva del Club Unidos por Garibaldi.
A la falta de médicos en horario nocturno se le suma el trayecto que deben recorrer las unidades de rescate desde el casco urbano platense para llegar a la zona de calle 4 y 650. Con arterias de acceso congestionadas y una importante distancia vial, los minutos perdidos durante la espera de una ambulancia pueden resultar determinantes para la supervivencia de un paciente.
“Nosotros estamos en la calle 4 y 650. Y la salita más cercana está en la calle 7 y 634. Ahí hay una ambulancia del SAME, pero bueno, es la única en la zona. Y no tiene tampoco guardia nocturna, no hay médico a la noche en ese lugar. El hospital más cerca está a casi 10 kilómetros, que es el Policlínico”, detalló Gallardo respecto a la infraestructura del lugar.

Inspiración municipal y capacitación comunitaria
Para revertir esta desprotección, los organizadores estudiaron experiencias exitosas de cardioprotección en la vía pública aplicadas en el partido de Berazategui. La intención es adaptar dicho esquema instalando el equipo en un punto neurálgico del barrio, acompañado por un proceso continuo de formación ciudadana en técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP).
“Entonces, bueno, se nos ocurrió tratar de comprar un desfibrilador inspirado en Berazategui, que tiene desfibriladores en la vía pública. Ellos tienen un programa. Y, bueno, nos asesoramos y dijimos, bueno, podemos entre todos los vecinos comprar, aunque sea un desfibrilador, que nos da una chance más de vida, básicamente, al estar tan lejos”, argumentó la referente institucional.
El plan integral no abarca únicamente el acopio de dinero, sino la preparación previa de los habitantes para afrontar situaciones de paro cardíaco. A través de talleres prácticos dictados en la sede de la entidad, decenas de vecinos aprendieron a realizar maniobras de masaje cardíaco y a familiarizarse con la operación del dispositivo automático.
“Justo este sábado tuvimos una capacitación en RCP y manejo de desfibrilador y emergencias con mucho éxito. Y ahí nos explicaron, es muy sencillo el uso. El desfibrilador te va diciendo lo que tenés que hacer y escanea el corazón del enfermo. Y si no hay necesidad de accionarlo, el aparato no se acciona. O sea, que no podemos hacer lío usándolo tampoco”, aclaró Gallardo.

El desafío del financiamiento colectivo
El costo de un desfibrilador apto para uso institucional y comunitario ronda los tres millones de pesos. Para alcanzar esa cifra, la institución ideó un evento deportivo y familiar accesible para todos los niveles físicos, que incluye instancias participativas y la posibilidad de realizar aportes económicos directos sin necesidad de correr.
“Así comenzamos, o sea, desde el club ideamos el tema de la corre-caminata, que se pueden correr 2 kilómetros y medio, caminar, en realidad, o correr 7 kilómetros, o simplemente donar sin caminar ni correr, para tratar entre todos los vecinos de conseguir el desfibrilador”, remarcó la entrevistada sobre las dinámicas de inscripción.
La respuesta de la comunidad ha sido sumamente positiva y los fondos recolectados hasta el momento permiten prever un cumplimiento cercano del presupuesto requerido. La transparencia en la recepción de las donaciones se fiscaliza en tiempo real a través de la plataforma digital oficial habilitada para la carrera
“Ya tenemos gran parte juntado. Suponemos que ahora en estos últimos días, que se acerca más la fecha, es donde vamos a llegar a la meta, que no tengo duda de que vamos a llegar. Todo lo recaudado se ve en la página y se impacta cuando vos te inscribís o donás, impacta inmediatamente en la página y se ve esto, se ve transparente”, agregó la vocal.

Solidaridad que traspasa las fronteras del barrio
El impacto de la iniciativa privada vecinal busca trascender los límites de Garibaldi. En caso de superar la meta presupuestaria fijada para la primera unidad, la comisión directiva proyecta destinar el excedente a la compra de un segundo equipo para la vecina localidad de Ignacio Correa, una zona rural aún más distante del casco urbano platense.
“Y, bueno, y si logramos comprar uno, ya el segundo iría para Ignacio Correa, que es una localidad que está pegadita a la nuestra y que está más lejos aún de los centros asistenciales. Es una comunidad que ha crecido mucho también, al igual que nosotros. Y, bueno, cada vez necesitamos más servicio, más asistencia”, destacó Gallardo sobre la dimensión regional del proyecto.
La falta de centros médicos en Ignacio Correa ha provocado situaciones donde la asistencia médica debe ingresar desde municipios linderos como Magdalena, generando demoras considerables en el traslado de accidentados. Por este motivo, la llegada de un dispositivo adicional representaría un alivio sanitario fundamental para ambas poblaciones.
“Incluso hace poquito tiempo hubo un accidente de una persona y llegó primero la ambulancia de Bavio que la de La Plata. Así que al enfermo, al accidentado, lo trasladaron al hospital de Magdalena porque Bavio corresponde a Magdalena. Entonces, bueno, está justo en el límite del distrito, digamos, Ignacio Correa”, relató la referente vecinal.

El crecimiento del club y los reclamos al municipio
Fundado por los propios habitantes para suplir la falta de espacios de contención comunitaria, el club Asociación Civil Unidos por Garibaldi atraviesa un proceso de crecimiento constante. A sus 16 años de historia, la institución alberga diariamente a cientos de niños, jóvenes y adultos que realizan actividades deportivas y talleres culturales.
“Nosotros somos un club muy nuevito. Este año cumplimos 16 años. Lo fundó un grupo de vecinos. Y la verdad que se daba que era una real necesidad del barrio, porque actualmente asisten 550 personas, aproximadamente, a hacer más de 24 actividades entre culturales y deportivas”, ponderó la dirigente.
No obstante, las instalaciones físicas del club resultan ajustadas frente a la demanda poblacional de una de las zonas con mayor expansión demográfica del partido. Los directivos han trasladado repetidamente a las autoridades municipales la urgencia de ampliar las prestaciones públicas de salud y mejorar la conectividad vial de los accesos principales.
“Este barrio fue el barrio que más creció en los últimos años, la ciudad de La Plata tuvo un crecimiento exponencial y hay muchísimas familias con chicos chicos. Todas esas cosas se las hemos planteado en repetidas oportunidades. Hemos planteado en reuniones también las autoridades la necesidad de tener, aunque sea una guardia nocturna en la salita. Hasta ahora nos han dicho que es imposible”, concluyó Gallardo.


