“Cumplo años dos veces, el 4 de febrero y el 19 de agosto” así se presentó Juan Curuchet, campeón de los Juegos Olímpicos de ciclismo Beijing 2008, haciendo alusión a la fecha donde cumplió un sueño que persiguió por 24 años. Tenía 42 años cuando junto a Walter Pérez cumplieron la hazaña representando a Argentina. En una entrevista exclusiva para INFOCIELO habló de su historia, los elementos que tiene que tener un deportista olímpico, el ciclismo en la actualidad y expresó la necesidad de contar con más apoyo para impulsar jóvenes deportistas.

Desde el aeropuerto, emprendiendo la vuelta a Buenos Aires, después de inaugurar junto a su dupla de ciclismo un velódromo en la ciudad Santafesina de Rafaela, dice con orgullo que “valió la pena, hoy 18 años después de ganar la medalla el reconocimiento sigue, te llaman para una obra como esta y ahí decís valió la pena todo lo que dejas, la niñez, la adolescencia, el tiempo con los hijos”.
El ciclista marplatense, es el deportista argentino con mayor cantidad de participaciones en los Juegos Olímpicos, Campeón mundial de Ciclismo en Pista en 2004, con reiterados podios que le dieron un semillero de medallas de plata y bronce en Campeonatos mundiales y Juegos Panamericanos -3 de ellas en oro. Sin embargo, cerró su etapa de deportista de elite con el primer lugar en el podio en 2008. También incursionó en la política como Senador provincial en el 2013 y su vida inspiró el libro “Juan Curuchet sangre, sudor y oro” de Marcelo Maller.
Una vida de superación
Curuchet recuerda que creció rodeado de bicicletas con una pasión que se hereda, “mi papá conoció a mi mamá porque sus hermanos eran ciclistas, yo conocí a mi ex mujer porque sus hermanos corrían en bici”. Juan creció en Mar del Plata en el barrio Las Américas, transitó una infancia con muchas carencias, recuerda que “faltaba todo pero había amor”.
Para el campeón olímpico la necesidad funcionó como combustible en toda su vida. “Mi papá era albañil, yo dormía pie con pie con mi hermano y me bañaba con una palangana”, detalla Curuchet confirmando que uno de sus mayores desafíos como ciclista iban a ser los recursos y sin embargo eso no “nubló su mente” para enfocarse en sus objetivos. Continúa, “sabía que tenía que salir de ahí, siempre fui una persona con actitud y eso creo que es lo que define a todos los argentinos, la necesidad te empuja a tener ganas”.

Recuerda una anécdota que lo acompañó toda su vida, “11 de febrero de 1975, no me olvido más tenía 10 años y no había baño en mi casa, mi papá y mi tío habían hecho un pozo ciego de 5 metros trabajaron durante 3 meses y una tormenta de agua le desmoronó todo. Yo estaba con un shorcito una remerita y los vi de lejos con una cara de desilución y tristeza y dije yo de aca tengo que salir. Me surgio algo, dije yo se que va a ser duro y voy a tener que salir. lo tenia claro”, afirma Curuchet.
Para quién nació arriba de una bici no le fue difícil aceptar su destino y abrazó desde muy chico el ciclismo, empezó a competir y a la par soñaba en grande, sabía que quería ser el mejor. Sin embargo, tuvo un recorrido por un camino de espinas, con una destacada trayectoria como ciclista nacional e internacional, Juan vió lejos muchas veces el sueño de convertirse en campeón olímpico. “Cuando te envolves en el olimpismo te volves perseverante porque te caes, te levantas, pasas periodos larguísimos de 4 años de preparación y cuando no llegas el golpe es muy duro, cada intento fue una frustración es como que perdés a alguien“, afirma el deportista.
Cómo se construye un campeón
Para Juan Curuchet, los pilares más importantes en su carrera profesional con su familia primero, mamá y papá a quiénes le otorga un lugar muy importante, afirmando que “cuando todo cae volves siempre al mismo lugar y son los que te impulsan a no aflojar”. También, en esa construcción menciona a la mamá de sus hijos con quién estuvo en pareja muchos años y acompañó la travesía de ser un deportista olimpico, “te tiene que entender, comprender y acompañar, ella se convirtió en mamá y papá, yo me perdí el nacimiento de mis cuatro hijos, el primer día de escuela”.
En esa vida tan sacrificada, Curuchet tuvo que adaptar la mente y el cuerpo a otras culturas, a los desafíos económicos y al desarraigo. Aprendió lo que el denomina como la astucia argentina de estar “más despiertos”, que por “necesidad se aprende a innovar, a ir despacio y a aprender de todo lo que tenes alrededor, miras bien y no cometes errores, te sentas en la mesa con un entrenador y lo escuchas, miras a los rivales europeos que estan preparados en una burbuja y vas tomando cosas para ser mejor”.
En cuanto a los pilares fundamentales que entrenó y cuidó para cada competencia y en esos largos 4 años de entre JJOO destaca lo físico, “necesitas estar al ciento por ciento pero tambien hay que desintoxicar la mente”, afirma Curuchet sobre la importancia de generar un equilibrio mente – cuerpo. “Tenes que ponerte el chip de saber que no tenes los recursos necesarios, siempre van a faltar, pero hay que conseguirlos y no estar pensando todo el día en eso. Es fundamental blanquear la mente”.
Ya con lo material resuelto, Juan explica que “con Walter estábamos preparados, teníamos toda la experiencia las mismas condiciones que cualquier rival”.

Los desafíos del deporte y el mensaje a los jóvenes
En cuanto a la actualidad, sigue ligado al ciclismo aunque ya más “relajado”. Curuchet realiza charlas para empresas, es una voz viva de motivación para las nuevas generaciones de deportistas, colabora con la realización de eventos y competencias y como esta semana, es convocado a actos como en Rafaela que se inauguró un velódromo. Juan destacó el impulso del gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro en invertir en infraestructura y en la preocupación por los deportistas.
“Hay recursos pero no son suficientes para tener más deportistas de alto rendimiento que puedan destacarse en el mundo”, explica Curuchet mientras sostiene que importante que los más jóvenes tengan referencias en todas las disciplinas. “Hoy todos nos agarramos de Messi por sus valores, por como es con la familia, por su rendimiento deportivo, pero necesitamos más modelos así en nuestros deportes porque un referente marca camino, aprendemos de él”.
Para Curuchet cuando se piensa en el deporte se necesita tener en cuenta el desafío para las nuevas generaciones y la importancia que tienen la cultura, la educación y el deporte en “los desafíos que tenemos con la droga, el consumo, la ludopatía, la salud mental por eso es importante que se impulse a competidores a estar en los mejores niveles del mundo, sino hay eso aplana para abajo”.
Para finalizar, dejó también otro interrogante sobre el futuro del ciclismo con una mirada crítica hacia las agrupaciones y los dirigentes, Juan sostiene la necesidad de un cambio generacional que pueda imprimir una nueva visión “falta innovación, el mundo avanza muy rápido y nosotros vamos muy lento. Necesitamos dirigentes que puedan fusionar los avances en ciencia y tecnología con las necesidades actuales del deporte de alto rendimiento y que esto sea parte de los recursos que necesitan los atletas -mental, físico y material- , el presidente de cada organización tiene que generar el mejor equipo de técnicos, masajistas, preparadores avanzados en la última tecnología”.
Juan Curuchet 18 años después de cumplir su sueño coronándose como campeón olímpico sigue asociado al ciclismo y pensando en la forma de seguir potenciando un deporte que abrazó durante toda su vida.

