La situación del mercado de trabajo en Argentina atraviesa un proceso que los investigadores definen como una transformación de signo negativo en términos de derechos y estabilidad. En la Provincia de Buenos Aires, los efectos son más notables. En diálogo con el programa Palabras más, palabras menos de LA CIELO, el sociólogo e investigador del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la UBA, Eduardo Chávez Molina, analizó la profundidad del deterioro de la estructura social del trabajo.
Para el especialista, el fenómeno más alarmante no es solo la cantidad de puestos, sino la pérdida de calidad en la composición del empleo. “Si uno tiene en cuenta la cantidad de empleos formales perdidos, que eso es lo que me ha llamado la atención porque es casi el 90% de los puestos no creados, los puestos perdidos desde que asumió Milei a la fecha, el 90% son puestos de asalariados formales”, sentenció Eduardo Chávez Molina. Según explicó, este sector suele representar el empleo calificado y con formación educativa que ha sido reemplazado por modalidades precarias e informales.
Informalidad récord y la brecha con la región
El informe presentado por el investigador da cuenta de un escenario de “recomposición regresiva” donde la informalidad ha escalado hasta alcanzar niveles históricos. “La informalidad está alcanzando con la última EPH niveles récord: 48% de los ocupados en la Argentina están en condiciones de informalidad”, detalló el sociólogo. Esta falta de protección se traduce en una necesidad imperiosa de los trabajadores de sumar múltiples ingresos para subsistir.
Al analizar el fenómeno del pluriempleo, el investigador de la UBA estableció una comparación directa con los países vecinos para graficar la gravedad de la crisis de ingresos local. “Argentina está en el 16% [de pluriempleo]. Si uno se compara con países donde el salario es suficiente, como Chile o Uruguay que lo tenemos al lado, el pluriempleo es cercano al 4%”, precisó. El dato se vuelve aún más crítico al observar a los adultos mayores: “La cantidad de jubilados que trabajan está en el 12% o 13%, que también con los mismos países comparados estás dos o tres veces más arriba”, agregó Eduardo Chávez Molina.
La “trampa” del salario mínimo y la reforma laboral
Sobre el futuro inmediato, el especialista advirtió que la recientemente aprobada reforma laboral no solo no corregirá estas asimetrías, sino que podría actuar como un catalizador de la precarización. “Profundizan el proceso en el sentido de los bajos salarios, en la probabilidad del despido rápido y en el proceso de flexibilización de tus condiciones de empleo”, diagnosticó el referente del Gino Germani.
Finalmente, puso el foco en el rol del salario mínimo, que actualmente se encuentra anclado en torno a los $330.000, como un techo que condiciona a todo el sistema. “El problema no es que el salario mínimo sea la garantía de que vos puedas ganar en forma digna, sino que aleja los salarios más elevados de tener posibilidades de rendimiento. Al no tener reglado el salario mínimo, lo que hace ese valor tan bajo es reglar los ingresos de los informales”, concluyó, señalando que este esquema golpea con mayor saña a sectores vulnerables como el empleo doméstico y los peones de la construcción.

