Durante su participación en el stream político Parecemos Buenos Amigos, emitido por Infocielo Play, Axel Kicillof desplegó una profunda crítica al programa económico de Javier Milei, al que vinculó con intereses corporativos y modelos de desindustrialización. El mandatario provincial sostuvo que el actual gobierno no está aplicando un plan propio, sino uno diseñado por sectores de poder y grandes empresas.
En ese sentido, fue tajante al afirmar que “el programa que está llevando Milei es el de la dictadura militar”, comparando la actual reforma laboral con las políticas implementadas a partir de 1976.
Uno de los ejes centrales de su exposición fue la distinción entre las herramientas económicas y los fines políticos. Kicillof explicó que, ante la pregunta de si está de acuerdo con ciertos impuestos o medidas específicas, su respuesta es siempre la misma: “Yo no me caso con los instrumentos sino que tengo claros los objetivos”.
Para el gobernador, la gestión estatal debe ser dinámica y adaptarse a las necesidades del mandato popular. “Me caso con mis objetivos… si uno dice por ejemplo vamos a tratar de reindustrializar”, ejemplificó, añadiendo que la política económica debe entenderse como una “caja de herramientas” donde a veces se necesita un martillo, pero otras un destornillador o una pinza.
Argentina y una inserción inteligente a la economía del mundo
Al analizar la inserción de Argentina en el mundo, Kicillof destacó una contradicción entre el discurso oficial y las tendencias globales. Señaló que mientras Milei pregona un liberalismo absoluto, potencias como Estados Unidos están retornando a prácticas proteccionistas. Citó como ejemplo a figuras como Marco Rubio y Donald Trump, quienes denuncian que “Occidente se llevó todo” y proponen aranceles para mejorar los salarios y condiciones de vida de sus trabajadores. “Ahora Trump pone 130 de arancel y nadie dice ‘Che pero si ponemos 130 de arancel la heladera es más barata'”, ironizó, criticando que a la industria argentina se le exija una competitividad que las potencias ya no practican.
El gobernador también advirtió sobre el impacto social de este modelo, al que describió como un camino hacia las “sociedades duales”. Según Kicillof, el objetivo de las grandes corporaciones que redactaron leyes como la Ley Bases es transformar a Argentina en un país sin industria, lo que conlleva la destrucción de la movilidad social ascendente. “Si es sin industria es sin universidad y si es sin universidad es sin profesionales, sin clase media”, sentenció. En este punto, mencionó el peligro de seguir el “modelo Perú”, caracterizado por altísimos niveles de informalidad laboral que podrían llegar al 60% o 70% en Argentina si se profundiza el rumbo actual.
Finalmente, Kicillof contrastó la situación local con la de otros gigantes regionales como Brasil y México, que mantienen políticas de defensa de su producción y utilizan bancos de desarrollo, como el BNDES, como palancas de crecimiento. Frente a esto, lamentó que en Argentina se busque cerrar los bancos públicos y desmantelar el Estado bajo un “extremismo ideológico” que, a su juicio, solo beneficia a un pequeño sector vinculado al comercio internacional y la alta rentabilidad financiera, dejando al resto de la población en la vulnerabilidad. “No es que no te equivoques, pero vos te ponés un objetivo, ves tu caja de herramientas y medís”, concluyó, reafirmando su postura de un Estado presente y flexible frente a los desafíos del siglo XXI.

