Guillermo Aquino es un humorista que se hizo famoso por sus sketchs, y que es uno de los líderes en el medio digital de streaming “Blender”, donde parodia con humor, ironía y sarcasmo la realidad argentina. Algunos dicen que está vez se pasó de la raya. Otros, en cambio, lo festejan.
Parafraseando a Cristina Kirchner podría decirse que con su última creación logró que se haga realidad la frase “El humor vence al odio”, cerrando desde la comicidad una grieta que provoca incluso que los y las “capocómicos” sean repudiados por quienes tienen pensamiento diferente, aunque el tema que aborden no sea de contenido netamente político.
CFK pronunció su original “El amor vence al odio” por primera vez allá lejos en el 2011, cuando fue reelecta como presidenta con el 54% de los votos. Desde entonces, la repitió en varias ocasiones, como un mantra que buscaba contrarrestar la polarización y la violencia que atraviesa la sociedad.
Guillermo Aquino, podría decirse que consiguió vencerlo pero con el humor (negro) junto a Lu Iacono, en este sketch con referencias permanentes a la dictadura cívico militar de 1976 a 1983.
A pesar de venir de un grupo de humor más ligado ideológicamente con el kirchnerismo, la parodia a la dictadura le gustó más a los anti K que a los propios.
HUMOR Y CONTRADICCIONES
El clip, lanzado a sus redes esta semana, escandalizó a muchos de sus seguidores por el modo irreverente en que se refieren a frases típicas de esos años de plomo: Videla, desaparecidos, vuelos de la muerte, Falcon verdes. Pero, increíblemente, y como una verdadera paradoja, de acuerdo a los comentarios que se leen en redes, les encantó a quienes odian al kirchnerismo, con lo que podría decirse que “cerró la grieta”, porque un grupo de comicidad con ideología más cercana a ese grupo político, terminó gustándole más a los anti K.
¿Cómo se explica este fenómeno? ¿Es posible que el humor sea capaz de vencer al odio, o al menos de atenuarlo? ¿O se trata de una simple coincidencia, de un caso aislado que no tiene mayor trascendencia?
Aquino, Iacono y su equipo…¿Se equivocaron y se pasaron de rosca volviéndose tan poco correctos que terminaron parodiando un “tema sagrado”, que ofendió a propios, y festejaron los contrarios?
Para responder a estas preguntas, hay que analizar el rol del humor en la sociedad, y en particular, el tipo de humor que practica Guillermo Aquino y su ‘team’.
DICTADURA VERSUS KIRCHNERISMO
El humor es una forma de expresión que busca provocar la risa o la diversión en el receptor, mediante el uso de recursos como la exageración, la contradicción, la ironía o el absurdo.
Puede tener distintas funciones, como entretener, criticar, denunciar, educar o liberar tensiones. También puede ser una forma de resistencia, de subversión, de desafío al poder establecido.
En este sentido, el de Guillermo Aquino se inscribe en la tradición del humor político, que tiene una larga historia en nuestro país, desde Tato Bores hasta Capusotto, pasando por Les Luthiers, Quino o Enrique Pinti.
El humor político se caracteriza por cuestionar, ridiculizar o satirizar a los gobernantes, las instituciones, las ideologías o los acontecimientos de la actualidad. Es, por definición, un humor comprometido, que toma partido, que tiene una posición.
Pero en este caso y sin buscarlo, el humor político también fue un “humor inclusivo”, porque generó empatía y cierto consenso entre los distintos sectores de la sociedad. O más bien, gustó más a los extraños que a los propios consumidores de “Blender”.
PARADOJAS DEL HUMOR
El sketch no niega ni minimiza el horror de la dictadura, sino que lo expone con crudeza y sin tapujos.
Se trata de un clip que no pretendió imponer una verdad única, sino que invitó a reflexionar sobre la complejidad de la historia y la realidad tocando un tema hasta ahora poco transitado en los canales masivos, por estar vetado frente a la historia ya no tan reciente de los años 70 y principio de los 80, y que hizo reír más a quienes no vieron tan mal que por fin se haya desbloqueado el tabú de hacer reír con un tema “impropio”, al menos hasta ahora.
Por eso podría decirse que se trató de un humor que, en definitiva, venció al odio. O al menos, así fue como les salió…quizás por error, quizás sin buscarlo.

