La transmisión en vivo del CONICET y el Schmidt Ocean Institute desde el cañón de Mar del Plata dejó una imagen que cautivó a todo el país: la estrella de mar “culona”, colorida y elegante, en las profundidades del Atlántico.
Lo que parecía solo un momento viral se transformó en algo mucho más cercano para los platenses: un plato de sorrentinos con su misma forma, ideado por la fábrica Pastas Alfredo, que se agotó en cuestión de horas.

De las profundidades a la mesa
Matías, uno de los dueños, contó que la idea nació apenas vieron la repercusión del streaming. El principal desafío fue fabricar un molde que replicara la silueta de la estrella.
El resultado: una masa teñida de fucsia con remolacha, rellena de merluza fresca de nuestras costas. “Queríamos hacer algo que rindiera homenaje a esa joya marina y a la ciencia que la mostró”, explicó. El sábado largaron la primera tanda y el domingo a la mañana ya no quedaba nada.
La respuesta en redes fue inmediata: fotos, videos y comentarios que hicieron crecer la fama de este producto local, convertido en símbolo de creatividad y orgullo platense.

Un plato con historia bien bonaerense
Aunque el nombre remita a Italia, los sorrentinos, al igual que la transmisión viral, nacieron en Mar del Plata en los años 50, según algunas versiones que lo cuentan así.
Una de las historias más difundidas. ubica el origen de los sorrentinos en la familia Pérsico, inmigrantes italianos provenientes de Sorrento.
Rafael Pérsico, conocido como “el Nono”, y su esposa Rosalía, habrían llegado a “La Feliz” y Rosalía preparaba una pasta rellena con forma redonda, cortada con un vaso y sellada con un tenedor, que luego se popularizó. Su hijo, Cayetano, comenzó a vender estas pastas y finalmente las renombró como sorrentinos en honor a su tierra natal.
A pesar de que existen otras teorías, lo cierto es que con los años se transformaron en un clásico nacional, siempre abiertos a la reinvención, y paradójicamente en Italia no existe esta pasta rellena.
En Pastas Alfredo ya planean nuevas variantes, como rellenos de queso para los más chicos, y recomiendan dos salsas para acompañar esta versión marina: una cremosa con parmesano o un fresco filetto con albahaca.
Por ahora, la estrella “culona” hecha pasta es una edición especial. Pero su éxito demuestra que cuando la ciencia y la gastronomía se encuentran, en La Plata no solo se celebra: se sirve en plato hondo, profundo como el lecho del mar argentino.

