Si algo le faltaba al teatro nacional para completar su cartelera, era el debut radial de María de Avellaneda, mejor conocida en los círculos mediáticos como Cristina Pérez. En Radio Rivadavia, apareció esta joya de actuación amateur que parece salida de un taller de expresión corporal para principiantes.
El episodio en cuestión, capturado tanto en audio como en video, regala a una Pérez emocionada al borde del llanto (o intentándolo), mientras el periodista Lucas Morando, supuestamente conmovido por la emoción forzada de su colega, la contenía cual “partenaire” de telenovela de bajo presupuesto.
El llamativo llanto de Cristina Pérez
EL SOLLOZO DE CRISTINA PÉREZ
El contexto: una reflexión –si se la puede llamar así– sobre el estoicismo del pueblo argentino tras “un año durísimo”.
“Creo que el país hizo un esfuerzo muy grande este año, es un esfuerzo muy, muy grande, entonces eso a mí me… la verdad, espero que nos vaya bien a todos, sin duda. Yo también tengo esperanza de que así sea, pero también siento, viste, que nuestro país merece una oportunidad…“
¿A alguien más le falta aire después de semejante despliegue actoral?
Quizás Pérez creyó que estaba recitando un monólogo de Shakespeare. Recordemos que incursionó en la actuación, incluso interpretando Macbeth. Pero mientras Lady Macbeth clamaba “¡Fuera, maldita mancha!”, Cristina Pérez clamó “¡Adelante, maldito sollozo!”… Lástima que olvidó que la clave de un buen drama es que resulte creíble.
Lo irónico –o más bien tragicómico– es que esta apología del sacrificio y la resiliencia ciudadana proviene de alguien que, al contrario de los mortales promedio, disfruta de ciertas comodidades.
Ser pareja de un ministro de Defensa (Luis Petri, por si alguien dudaba) no debe doler tanto como los tarifazos ni el ajuste fiscal. Las redes, despiadadas como siempre, no tardaron en rebautizarla “María de Avellaneda”, en alusión al meme inmortalizado por Mirtha Legrand: “¡Dejá de actuar, nadie te cree!”.
ESPERANZA, ESFUERZO, OPORTUNIDAD
El timing tampoco ayudó. Mientras el ciudadano común lucha por llegar a fin de mes (y año), Pérez intentaba convencernos de su dolor por un país “que merece una oportunidad”.
Una performance que ni siquiera logró arrancar lágrimas de los oyentes, solo carcajadas y sarcasmo en las redes sociales. “¿Qué sabrá del esfuerzo quien cena (y otros verbos) con ministros?”, decían algunos. Otros, más cáusticos, señalaban que quizá Pérez estaba confundiendo “esfuerzo” con “reparto de cargos”.
El periodista, habituado a ser sostén de Jonatan Viale, por su parte, adoptó el papel del amigo esperanzado. Con un tono paternalista repetía: “Vamos a salir adelante, vamos a salir adelante…”. Parecía más un mantra motivacional que un análisis político. El resultado: un sketch involuntario digno de cualquier parodia de “Bendita”.
Por supuesto, este episodio no hace más que confirmar algo que ya sospechábamos: la línea editorial de Rivadavia y sus figuras estelares está alineada, no solo ideológicamente, sino también en su capacidad para producir contenido que bordea lo absurdo.
Cristina Pérez, ahora en La Nación+, parece haber encontrado su nicho ideal: un espacio donde el dramatismo y la falta de autocrítica se aplauden.
En fin, si alguien necesita clases magistrales de cómo fingir empatía, ya sabemos quién puede dar el curso. Mientras tanto, el resto de los argentinos seguiremos soportando el “año durísimo” sin cámaras ni guiones, pero con la certeza de que no nos van a emocionar con lágrimas de cocodrilo.


