Es la primera derrota de su ciclo. Fue de visitante en Córdoba. Lo empezó ganando y jugando 20 minutos de “fútbol champagne”. Lo perdió por un error garrafal de un defensor. Sin embargo, el diario “Hoy”, de la controvertida familia Balcedo, decidió colocar en su portada un título que se volvió viral en la mañana del lunes, porque con una saña desmedida, como sangrando aún por alguna herida abierta, colocó “Se frenó la mentira de Marcelo Méndez en Gimnasia”.
No se trata de un medio de comunicación partidario del club tripero que se oponga a la Comisión Directiva.
Tampoco de una nota de opinión sobre un ciclo que lleve años de desgaste.
Es un artículo publicado a horas de la primera vez que conoce la derrota desde que asumió el entrenador uruguayo al frente del Cuerpo Técnico del Lobo.
¿Por qué ese encono tan anticipado? ¿Por qué en tapa? ¿Por qué jugarse tanto sin medir el ‘timing’ ni que exista verosimilitud entre lo sucedido y el diagnóstico lapidario que presentan?
HOY PUEDE SER UN MAL TÍTULO…
…Plantéatelo así. La respuesta solo la conocen las autoridades de un medio de comunicación que ha basado históricamente su sustentación en operaciones de prensa que le permiten tener retornos por fuera de la lógica publicitaria franca.
Es decir que su base de recaudación económica no viene de anuncios sino de aprietes a políticos, sindicalistas, empresas privadas y también (como queda claro en esta operación sin ningún sentido de la oportunidad) también a directivos de clubes que no siguen sus anhelos. En este caso el de ubicar como director técnico de Gimnasia al ex Estudiantes, Daniel Córdoba.
Como era de esperar la captura de ese titular de tapa se volvió viral a los pocos minutos en redes sociales, y no por su profundidad, investigación u opinión periodística, sino debido a la incongruencia de lo expresado, que en nada tiene un correlato con la realidad.
HOY VOLVIERON A MATAR AL PERIODISMO
Analizar los números de Méndez en 5 partidos disputados es poco serio, pero además aprovechar la primera caída para comenzar a intentar desgastar un ciclo que recién inicia, hace aún más evidente que detrás de la aseveración de “la mentira de Marcelo Méndez” existen otros intereses insondables. No es información, no es un punto de vista válido. No es nada.
Hoy también han vuelto a matar al periodismo, y por reiterado, nihilista y evidente que sea, no deja de doler. La credibilidad se vuelve como dios para Friedrich Nietzsche.



