Noelia Núñez, una psicóloga platense, relató el drama que vive junto a su familia tras quedar atrapada en el inicio del conflicto bélico en Israel. Actualmente se encuentran en Sharm El Sheikh, Egipto, intentando concretar el regreso a la Argentina tras una travesía marcada por el miedo y la incertidumbre.
“Estamos bien, estamos con vida, a salvo y en un lugar donde podemos descansar y dormir, lo cual no es poco”, expresó en diálogo con el programa “Palabras más, palabras menos” de La Cielo 103.5.
No obstante, admitió que el grupo familiar está “muy cansado, agotado, bastante estresado y con ganas de volver a casa”.
Un viaje familiar que terminó en una pesadilla
El viaje, lejos de ser una simple travesía turística, tenía un trasfondo familiar urgente. Noelia explicó que se encontraban en Italia cuando decidieron viajar a Israel para visitar a su suegro, un hombre mayor con un delicado estado de salud.
“Tomamos la decisión de ir a visitarlo con esa premisa, para que nuestro hijo pudiera ver a su abuelo quizás por última vez”, aclaró, buscando despejar críticas sobre la elección del destino. En ese sentido, remarcó: “No fuimos ni de vacaciones ni a apoyar cuestiones ideológicas”.
El sábado por la mañana, cuando la familia ya se encontraba en Tel Aviv para emprender el regreso, la guerra cambió sus planes de manera abrupta. “No entendíamos nada. Estábamos alojados en un hostel y empezó a sonar una sirena dentro del lugar que te avisa que tenés que ir al refugio”, recordó Núñez.
Durante esa primera jornada enfrentaron cerca de 20 alarmas antiaéreas. “Fue con bastante susto, pero toda la gente sabe cómo manejarse y eso fue tranquilizador; seguimos las instrucciones y lo que el resto iba haciendo”, relató sobre las primeras horas del conflicto.
Vuelos cancelados y nula ayuda oficial argentina
La cancelación automática de los vuelos en el aeropuerto Ben Gurión dejó a la familia varada y sin respuestas claras por parte de las aerolíneas. A esto se sumó lo que describieron como una falta de asistencia diplomática por parte de las autoridades argentinas.
“Buscás ayuda oficial y no la tenés; lo que hacen es escribirte para que reportes si seguís con vida, pero no te dan ayuda de nada”, cuestionó.
Ante ese escenario, decidieron emprender una salida por sus propios medios hacia la frontera con Egipto. El traslado se realizó en micros dispuestos por el Ministerio de Turismo israelí, en un recorrido de varias horas atravesando el desierto.
“Tomar esa decisión sabiendo que vas a viajar seis horas por ruta, si te suena una alarma en un micro por el desierto… no se lo deseo a nadie”, confesó sobre uno de los momentos más angustiantes del trayecto.
Al llegar a territorio egipcio, las dificultades continuaron. Según contó, se encontraron con aeropuertos que no permitían el ingreso, problemas para conseguir moneda local y serias complicaciones con el idioma. “Es redifícil; voy con mi hijo de 15 años y nadie se comunicó conmigo”, lamentó.
El impacto económico y la solidaridad para poder volver
Además del desgaste emocional, la familia enfrenta una situación económica crítica. Núñez denunció que en los aeropuertos alternativos los pasajes hacia Europa se vendían a precios que llegaban a los 1000 dólares, mientras sus tarjetas de crédito permanecían bloqueadas.
“Es una locura. Todo lo que estás intentando hacer es muy tensionante porque el Wi-Fi es malísimo y se corta todo”, describió.
Como psicóloga y trabajadora independiente, también explicó que la situación afecta directamente su sustento económico. “Soy monotributista y hasta que no llegue y me sienta bien, no voy a poder volver a trabajar”, señaló.
Ante la emergencia, decidió pedir colaboración a la comunidad platense mediante el alias psico.noeliavn para poder costear los nuevos pasajes. “Entendimos que la ayuda la necesitamos. Si en algún momento hay respuesta oficial y nos reintegran el dinero, lo vamos a poner a disposición de algún comedor”, aseguró.
Finalmente, con el alivio de haber conseguido tickets hacia Roma para iniciar el regreso definitivo, Núñez dejó una reflexión sobre la experiencia que atravesaron: “No volvemos igual que como nos fuimos”.

