La irrupción de una lógica de confrontación permanente en el centro del debate público argentino motivó un análisis clínico por parte de la academia. En la pantalla de Infocielo Play, la licenciada María Cristina Piro —Decana de la Facultad de Psicología de la UNLP, especialista en clínica infanto-juvenil y Directora del Laboratorio de Investigaciones en Psicoanálisis y Psicopatología (LIPPSI)— desmenuzó cómo el discurso del odio y la violencia verbal no son meros rasgos de carácter, sino componentes de un plan para desarticular lo comunitario en favor del mercado.
Para la investigadora y titular de la cátedra de Psicopatología II, el ataque a las ciencias sociales y la fragmentación de los vínculos no son movimientos azarosos. “La lógica del mercado necesita que alguien consuma más psicofármacos… la fragmentación sí es algo muy necesario y yo creo que no es ingenuo apuntarle a ese tipo de ciencias sociales o de ciencias que están vinculadas con el pueblo, con la gente, con el otro”, explicó Piro durante el programa Lado P.
Bajo esta mirada, la experta aseguró que el desplazamiento de la mirada sobre el semejante tiene consecuencias directas en la salud mental colectiva: “Si vos prescindís del otro y la lógica es el mercado, lógicamente lo que vas a tener es mayor consumo de psicofármacos, mayor patologización de todo el mundo porque efectivamente todos estamos atravesados por la incertidumbre, la ansiedad, la insatisfacción”. Piro definió este proceso como una dirección inequívoca hacia la destrucción de la comunidad: “Es apuntar a que lo social se destruya como trama; no haya una urdimbre que pueda sostener ni acoger ni alojar otro tipo de respuestas que sean muchísimo más satisfactorias en tanto comunidad”.
La “epidemia” de diagnósticos y el fin de la subjetividad
Desde su amplia experiencia en el Hospital de Niños Sor María Ludovica y en la investigación del autismo, Piro alertó sobre cómo la lógica mercantil se filtró en la salud mental a través de manuales de clasificación que borran la historia personal del paciente. “Lo que uno ve es que lo que se trata es la universalización de todo el mundo, desestimar la subjetividad. Lo que te atraviesa a vos o a mí como sujetos no tiene nada que ver porque es la singularidad de allí lo que está en juego”, subrayó la decana.
En este sentido, fustigó la tendencia a etiquetar a los más pequeños basándose en protocolos rígidos que solo favorecen el consumo de fármacos. “Con los niños es notable el tema, además hay como epidemias de moda. Los ADD, los autistas… y todo eso hace que de pronto aparezca toda una lógica del mercado que es la que define direcciones en esto”, denunció en la pantalla de Infocielo. Para la especialista, categorizar y etiquetar son efectos que el psicoanálisis intenta desestimar frente a una creciente “medicalización y patologización de la infancia”.
El odio como estrategia política
Finalmente, la funcionaria universitaria brindó un diagnóstico crudo sobre la base del agravio extremo que caracteriza la comunicación política actual. Lejos de considerarlo una forma excéntrica de hacer política, lo definió como una herramienta de destitución subjetiva. “La violencia es una de las formas más eficaces de desestimar al otro, es una de las maneras más contundentes”, aseguró Piro y añadió: “Esto que nosotros llamamos los discursos del odio son lo que efectivamente instala una suerte de eliminación del otro, de denostación, pero yendo a los espacios vulnerables”.
Para María Cristina Piro, el objetivo final de este clima de hostilidad es la erradicación de lo que se percibe como diferente o fuera de la norma establecida por el poder. “Con el agravio y la violencia pasa algo parecido con lo distinto: lo distinto es a destituir, es a erradicar, a eliminar. No es un estilo, en todo caso es una estrategia que tiene un fin”, concluyó la Decana, dejando en claro que la política del insulto busca, en última instancia, quebrar el lazo social que permite la existencia de la singularidad humana.

