La casa Mariani-Teruggi es posiblemente uno de los símbolos más elocuentes de lo que significó el terrorismo de estado en la Argentina desde el año 1976 y mientras duró la última dictadura cívico militar. La desmesura del ataque que terminó con las vidas de cinco militantes Montoneros y el robo de la pequeña Clara Anahí se palpa en cada uno de los incontables agujeros de bala que tienen las paredes y los techos de la vivienda, convertida hoy en mojón de la memoria.
La historia cuenta que el 24 de noviembre de 1976, el ejército y la policía atacaron con ametralladoras, bombas de fósforo, fuego de mortero y hasta una tanqueta la casa ubicada en la calle 30 entre 55 y 56, a plena luz del día, en un operativo conducido por Ramón Camps y Miguel Etchecolatz, amos del terror en esos años oscuros.
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Perdieron la vida Diana Teruggi, estudiante de Letras de 25 años; Daniel Mendiburu Eliçabe estudiante de arquitectura de 25 años; Roberto César Porfidio, licenciado en letras de 31 años; Juan Carlos Peiris, antenista de 28 años, y Alberto Oscar Bossio, médico de 34 años. Perdió su identidad Clara Anahí, a quien su abuela Chicha Mariani buscó hasta el último de sus días, iluminando en el camino la historia de decenas de otros nietos robados y recuperados.
La presunción de que se escondía en la propiedad armamento o que se realizaban actividades subversivas bastó como excusa para lo que fue un acto terrorista y vandálico de parte del Estado. Además de los asesinatos y del robo de una beba -y como si fuera poca cosa-, la casa fue saqueada por las fuerzas de seguridad, despojada de objetos de valor y más tarde utilizada como aguantadero y hasta como lugar de encuentro entre Etchecolatz y sus amantes.
En la casa, escondida tras la fachada de un criadero de conejos, funcionaba la imprenta desde donde se distribuía la revista Evita Montonera, que llegó a tener una tirada de 5 mil ejemplares y que funcionaba como órgano de prensa de la agrupación Montoneros.
La familia Mariani recuperó el inmueble en 1998. La propia Chicha Mariani se ocupó de transformarla en lo que es hoy: un espacio para reflexionar y entender, para ejercitar la memoria y mantenerla viva. Desde entonces se la conoce con muchos nombres: La Casa Mariani Teruggi, la Casa de los Conejos, La casa de la Calle 30. Muchos consideran que es la casa natal de Abuelas de Plaza de Mayo, porque desde allí dio sus primeros pasos Chicha, en busca de su nieta.
“En esta Casa está toda la historia de mi familia, de mi hijo y de mi nuera, que era como una hija también, y espero que la casa esté viva siempre como lo está ahora, por el recuerdo de ellos y para que perdure la memoria, para que no vuelva a ocurrir nada parecido”, declaró en 2015 la fundadora y baluarte de Abuelas de Plaza de Mayo.
Cómo y cuándo visitar la Casa Mariani Teruggi
Hoy funciona en la casa Teruggi Mariani un sitio de memoria, que está abierto los sábados de 11 a 17 (invierno) y de 12 a 18 (verano). Durante la semana, se ofrecen visitas a escuelas y grupos especiales.
El equipo de guías cuenta el contexto histórico del ataque a la casa, el funcionamiento de la imprenta clandestina y las actividades que se realizan todos los días en el espacio.
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