Ayer por la noche, las tablas teatrales se mudaron por un momento al recinto del Concejo Deliberante de San Isidro. Allí, el protagonista absoluto no siguió un guion, sino los dictados de su propio corazón: el queridísimo Roberto Carnaghi, a sus 87 años, fue distinguido formalmente como “Vecino Destacado” del partido, recibiendo el calor y el reconocimiento de su comunidad.
La distinción se otorgó durante la última sesión ordinaria del cuerpo deliberante, en una atmósfera donde la política habitual cedió su lugar a la calidez del reconocimiento cultural. La iniciativa, impulsada con entusiasmo por el concejal Ricardo Antoniassi, contó con el respaldo unánime de todo el cuerpo presidido por Jorge Álvarez, quienes expresaron con profunda alegría y admiración el orgullo de reconocer institucionalmente a un gigante de la escena nacional y querido vecino de Villa Adelina.
La palabra del protagonista
Para Carnaghi, este mimo institucional representa un viaje de regreso a las fuentes. Aunque su rostro y su voz pertenecen al patrimonio de todo el país gracias a incontables éxitos en cine, teatro y televisión, sus raíces siguen firmemente hundidas en el suelo de San Isidro.
Apoyado en su bastón y visiblemente conmovido, el actor tomó el micrófono para dirigir unas sentidas palabras a los presentes,
“Me produce una enorme emoción estar hoy acá y que ustedes me den un premio por algo que yo he disfrutado y he gozado durante toda mi vida”, confesó con la voz quebrada por el peso de los recuerdos y el afecto.
Lejos de cualquier egocentrismo, el gran intérprete prefirió compartir el brillo de la distinción con su comunidad, destacando el valor de que se siga apoyando y valorando el arte local:
“Es el hecho de que estén acá y que digan ‘les gusta el teatro, les gusta lo que hemos hecho’, lo que hemos hecho acá dentro de este partido, no solamente yo”.
El aplauso final, cerrado, unánime y de pie por parte de los concejales y vecinos presentes, no solo celebró la trayectoria de un actor descomunal, sino la vigencia de un hombre que, cerca de cumplir las nueve décadas, sigue mirando su profesión con los ojos enamorados de aquel chico que alguna vez caminó por primera vez las calles de San Isidro soñando con actuar.

