La puesta en funcionamiento del nuevo relleno sanitario de Zárate abrió una fuerte disputa política dentro del distrito del norte bonaerense. Mientras el intendente Marcelo Matzkin (PRO) impulsa una ordenanza para ampliar la disposición final de residuos a municipios vecinos, concejales de la oposición cuestionan los controles previstos y exigen una audiencia pública antes de avanzar con una decisión que, sostienen, comprometerá la política ambiental del distrito durante las próximas décadas.
El predio pertenece a la empresa privada “Qualita” y ya cuenta con las habilitaciones otorgadas por la provincia de Buenos Aires para operar. Su puesta en marcha también representa un importante ahorro para las arcas municipales, ya que Zárate dejará de trasladar sus residuos domiciliarios hasta San Nicolás para su disposición final.
Sin embargo, una ordenanza vigente sólo autoriza el tratamiento de residuos provenientes de Zárate y Campana. Para modificar ese esquema, el Ejecutivo envió un proyecto al Concejo Deliberante con el objetivo de incorporar a otros municipios vecinos, entre ellos Exaltación de la Cruz y Baradero, que atraviesan dificultades para resolver la disposición final de sus residuos sólidos urbanos.
Un proyecto frenado en el Concejo
La iniciativa oficial propone avanzar hacia un esquema regional de disposición final de residuos. A cambio de recibir la basura de otros municipios, Zárate cobraría una tasa ambiental por el uso del relleno sanitario, generando ingresos que contribuirían a financiar el sistema.
No obstante, el proyecto encontró resistencia en parte de la oposición. Los concejales que rechazan el expediente consideran que el mecanismo de control previsto resulta insuficiente, ya que se apoya principalmente en declaraciones juradas de las empresas que trasladan los residuos.
Además, sostienen que la regionalización no puede aprobarse sin una amplia participación ciudadana ante la cantidad y los distintos tipos de residuos que llegarán a la localidad, por lo que impulsan la convocatoria a una audiencia pública antes de cualquier definición.
Frente a esa falta de consenso, el Ejecutivo resolvió avanzar de manera parcial. El nuevo relleno sanitario comenzó a operar con un esquema limitado: no se aplicará la tasa ambiental y únicamente recibirá residuos domiciliarios provenientes de Zárate y Campana, tal como habilita la normativa vigente.
El respaldo de la Provincia y el pedido de otros municipios
Desde el oficialismo destacan que Qualita obtuvo las autorizaciones ambientales correspondientes por parte de la provincia de Buenos Aires, autoridad competente para habilitar este tipo de establecimientos. En ese sentido, remarcan que el municipio no puede impedir el funcionamiento de un predio que cuenta con la aprobación provincial.
Además, sostienen que la regionalización de la disposición final de residuos es una política promovida desde hace años por la Provincia para avanzar en el cierre de basurales a cielo abierto y concentrar el tratamiento en rellenos sanitarios habilitados.
En ese marco, Matzkin reveló que mantuvo una conversación con el diputado provincial y exintendente de Exaltación de la Cruz, Diego Nanni, quien le ratificó el interés de ese municipio en utilizar el relleno sanitario de Zárate.
“Los rellenos sanitarios se cierran cuando llegan a su capacidad máxima. Cuando eso suceda será en otro municipio donde la región, y por ende Zárate, disponga sus residuos. Eso proponemos: el concepto de regionalización y solidaridad”, sostuvo el jefe comunal en sus redes sociales.
Desde Exaltación de la Cruz también reconocieron que la posibilidad representa una solución para el distrito, que enfrenta limitaciones para continuar disponiendo sus residuos dentro de su territorio y desde hace años busca una alternativa regional.
El antecedente de Concaro y la pelea con los ambientalistas
La discusión reavivó además el debate sobre el histórico predio de Concaro, un basural a cielo abierto que años atrás el municipio intentó remediar para convertirlo en un relleno sanitario.
Durante la gestión de Osvaldo Cáffaro, en 2017, se firmó un convenio con Deltacom SA —filial argentina de Veolia— para sanear el predio e impulsar un proyecto regional de disposición final. Sin embargo, en agosto de 2018 el Juzgado Federal de Campana ordenó su clausura tras una denuncia por el presunto vuelco de residuos peligrosos, lo que obligó al municipio a declarar la emergencia sanitaria y comenzar a enviar los residuos al Ceamse y posteriormente a San Nicolás.
Ese antecedente volvió al centro de la escena luego de que sectores ambientalistas cuestionaran la habilitación del nuevo relleno. Matzkin respondió que el predio de Concaro nunca obtuvo la habilitación provincial y sostuvo que el relleno de Qualita cumple con los estándares ambientales exigidos por la autoridad bonaerense.
Para el oficialismo, el debate ya no pasa por la necesidad de contar con un sitio de disposición final, sino por definir si Zárate mantendrá un esquema limitado para dos municipios o avanzará hacia un sistema regional que permita resolver uno de los principales problemas ambientales de la zona y asistir a distritos vecinos que aún no encuentran una solución definitiva para sus residuos.

