Cada 13 de septiembre se celebra en todo el mundo el Día del Chocolate con el fin de distinguir a este dulce elaborado a base de cacao. ¿Por qué se eligió esa fecha? Fue para homenajear al escritor británico Roal Dahl, que nació el 13 de septiembre de 1916 y que, en 1964, publicó la célebre novela infantil Charlie y la Fábrica de Chocolate.
El chocolate es uno de los dulces más elegidos a nivel mundial y Argentina es el país que más consume este manjar en Latinoamerica, con un promedio de casi 3 kilos al año per cápita.
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“El argentino es muy chocolatero más allá de que le guste el dulce de leche y ame lo dulce. Somos uno de los países que más golosinas a base de chocolate consumimos en todo el mundo”, sostuvo el pastelero de Cocineros Argentinos Luciano García en diálogo con Rico, el programa conducido Martín Strilinsky y Virginia Gil por LA CIELO 103.5 FM “creo que fue y va a ser siempre un diamante, un producto de privilegio para pasteleros y consumidores”.
Según el pastelero, quien no se imagina una torta de domingo sin chocolate, el cacao es un fruto que proviene de la línea ecuatorial del planisferio y por esa razón Argentina no forma parte del grupo de los principales países fabricantes de chocolate. “En eso se especializaron mucho los belgas y los franceses, pero los argentinos lo hacemos muy nuestro y le hacemos mucho honor”.
Luciano García explica que la diferencia en el sabor de los distintos chocolates se debe a dos factores: “por un lado, están los sucedáneos, que son los falsos chocolates, que son los que se utilizan generalmente en la industria de la golosina y del kiosco. Son chocolates que se les saca la manteca de cacao y se la reemplaza por una grasa hidrogenada”
García señaló que, además de no tener un gusto demasiado sabroso, “este tipo de chocolate no es bueno para la salud”. Para identificar cuando una golosina contiene el sucedáneo, basta con leer el envoltorio, que suele tener la inscripción “con sabor a chocolate”.
Por otra parte, según el pastelero de Cocineros Argentinos, al igual que el vino, el sabor del chocolate también varía según la región de donde se haya obtenido la materia prima.
“Dependiendo de dónde se produce el grano y cuál sea el tueste, es distinto el sabor y cada uno tiene su particularidad”, explicó Luciano García, quien asegura que el paladar argentino está avanzando y se está volcando a seleccionar chocolates de origen, “hay un gran porcentaje de consumidores que ya eligen, por ejemplo, un chocolate de Venezuela, uno de Brasil o de Bahía Superior”.
Más allá de la particularidad y de la enorme variedad de chocolates que existen, si hay algo con lo que se asocia al chocolate es con la felicidad. Es que su ingesta genera un aumento de la dopamina, conocida como la ‘hormona de la felicidad’, ayudando a brindar un bienestar emocional.
“Creo que el único contexto en el que uno piensa en el chocolate para sí mismo, es cuando estamos medio bajón y necesitamos algo que nos levante. Siempre lo vinculamos con algo lindo y está siempre en función del compartir”, comentó el pastelero Luciano García y agregó que “el chocolate es para todo el año, comemos alfajores de chocolate todo el año, tomamos helado durante todo el año, siempre estamos consumiendo chocolate”.
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