Mientras las guardias de los hospitales bonaerenses empiezan a despedir las largas filas del verano y el dengue parece haber firmado una tregua definitiva tras meses de asedio , una revisión minuciosa del último Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud provincial (del 8 al 14 de marzo de 2026) enciende luces de alarma silenciosas en los despachos oficiales.
El mosquito afloja, sí, pero la naturaleza no deja vacíos: el hantavirus, la fiebre chikungunya y la gripe aviar ganan terreno y obligan a recalcular las prioridades sanitarias.
El dato que más inquieta a los epidemiólogos es el comportamiento del hantavirus. No se trata de una amenaza nueva para la Provincia , pero los fríos números del reporte desnudan un incremento de casos que rompe con la media histórica registrada en los últimos cinco años.
En lo que va del 2026, ya se notificaron 176 casos sospechosos, de los cuales 12 fueron confirmados y 4 terminaron en desenlaces fatales. El fantasma de la letalidad del año pasado —que trepó al 34% con 12 fallecidos— sobrevuela las zonas rurales y obliga a recordar que la convivencia con los roedores silvestres sigue siendo un juego de ruleta rusa. La única nota de alivio en esta crónica es que en las últimas dos semanas epidemiológicas no se detectaron nuevos contagios confirmados.
Chikyngunya en Lomas de Zamora
Pocas leguas hacia el Conurbano, el mismo vector que desveló a los bonaerenses durante el verano —el Aedes aegypti— muestra que tiene plan B. En el municipio de Lomas de Zamora se identificó un brote activo de fiebre chikungunya.
El caso índice, notificado el 12 de marzo, es autóctono. El hallazgo deja un mensaje implícito y tajante para los vecinos: el fresco otoñal no anula la necesidad de seguir descacharrando y vaciando los tachos de agua en los patios.
El tercer frente de batalla se libra en los campos, lagunas y gallineros. La Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (H5) continúa su avance silencioso por el mapa provincial y nacional. Durante las primeras semanas de marzo se detectaron focos activos en aves silvestres, de traspatio y de corral. El virus no discrimina geografías: tocó a los partidos de Navarro, Ranchos, Chascomús, Mar del Plata, Azul, General Alvear y Bolívar. El peligro aquí no es solo comercial o de fauna; es el riesgo latente del salto zoonótico.
En el reverso de la moneda, el sistema de salud encuentra un respiro en las enfermedades respiratorias agudas. Con internaciones y circulación viral en niveles históricamente estables, y sin rastro del Virus Sincitial Respiratorio (VSR) por el momento , la Provincia logra capear ese frente mientras las vacunas para embarazadas ganan terreno en el calendario.

