Mientras los vecinos del barrio se organizan para demandar una “flexibilización” de la cuarentena que les permita jugar al golf y disfrutar del aire libre, una vecina de Costa Esmeralda acaba de ser noticia luego de que se la encontrara “in fraganti” violando el aislamiento preventivo y obligatorio por segunda vez desde su retorno de un viaje por el exterior.
La actitud de la mujer, cuya identidad no trascendió, recordó rápidamente a la del célebre “surfer” que volvió de vacacionar en Brasil, recorrió medio país y burló a las autoridades antes de recluirse en un domicilio de Pinamar, ciudad distante a pocos kilómetros de Costa Esmeralda.
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El caso de esta vecina, que, reside en el Barrio Marítimo I, guarda similitudes: volvió de México a mediados de marzo pero, lejos de respetar el aislamiento preventivo y obligatorio, fue hallada por personal policial tomando sol en la playa apenas una semana después de su regreso al país y 3 días después del dictado de la primera parte de la cuarentena.
Hoy la mujer volvió a salir de su domicilio y nuevamente fue detectada por las autoridades, por lo cual se ordenó que tanto ella como las personas con las que pudiera cohabitar den cumplimiento al aislamiento obligatorio previsto. Pero además se le trabó embargo por 100 mil pesos y se le impuso custodia policial.
La actitud de los vecinos de Costa Esmeralda, una localidad exclusiva de La Costa, en el kilómetro 380 de la Ruta 11, no es nueva ni tolerada por las autoridades municipales, que realizan exhaustivos controles en la zona.
Allí, los grupos de Whatsapp arden con mensajes promoviendo una flexibilización de las disposiciones del Ejecutivo, muy acordes a las necesidades de esparcimiento de los propietarios, y no tanto en cuanto a las necesidades sanitarias de un país.
A pesar de que cuentan con todos los servicios y las mejores comodidades, los vecinos quieren permitir la “circulación peatonal en la cercanía de cada vivienda”, horarios en los que se pueda “caminar o correr”; eso sí: de manera “individual” y bajo el estricto control del personal de seguridad.
“Las vacaciones son el momento que nos reservamos para descansar, dejar de lado las preocupaciones y disfrutar de unos dias mas tranquilos y relajados. Costa Esmeralda es un lugar ideal para ello, donde la playa, el mar y el bosque se conjugan para ofrecer un entorno natural inigualable. A el se suman varias opciones de deporte y sano entretenimiento”, se lee en la introducción de su página web oficial.
Para hacer valer esas condiciones, los vecinos hicieron circular un texto en los grupos de Whatsapp a lo largo de todo el día, con lo que, se supo más tarde, serían una serie de “propuestas” para “administrar” el aislamiento. Uno de los puntos más notables tiene que ver con el golf. En Costa Esmeralda quieren autorizar la práctica, pero de manera individual. Con un detalle de color: no habrá banderas, ni rastrillos de bunkers, por lo cual los jugadores deben reparar los daños al césped con sus propios pies. “La filosofía es poder gozar del ambiente y no priorizar el juego en sí”, aclara el comunicado.
Los vecinos dicen tener pleno conocimiento de que “Costa Esmeralda no se encuentra blindada al virus” y tienen la “certeza de que en Pinamar ya hay contagios”. Por eso, y por que “existen vecinos que viajan a diario a la ciudad vecina y proveedores externos nos visitan en forma permanente” se pide “evitar el contacto interpersonal”.
La decisión quedó supeditada a un petitorio que se elevó a las autoridades municipales de La Costa. Los intendentes, se saben, dialogarán con el Gobierno provincial para “administrar” las restricciones impuestas por el aislamiento y evitar el impacto negativo en la economía. Por eso, por ahora, lo que parecía un instructivo claro, se transformó en una posibilidad bastante lejana.
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