El lobo marino encontrado en julio en un arroyo de Tigre regresó al mar el último viernes, luego de ser rehabilitado durante tres semanas por un cuadro de deshidratación y desnutrición.
El ejemplar juvenil de la especie de Dos Pelos Sudamericano (Arctocephalus australis) había sido rescatado cerca de un arroyo en la localidad bonaerense de General Pacheco y finalmente fue regresado al mar en las playas de San Clemente del Tuyú.
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El rescate en Tigre
En primera instancia, el animal fue rescatado por Defensa Civil en la intersección de la calle Talan Talan y un arroyo, en la localidad de General Pacheco.
De allí, fue trasladado a la Fundación Temaikén, donde se lo estabilizó, antes de ser derivado a la Fundación Mundo Marino a través del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS).
“Junto a los veterinarios y los cuidadores constatamos que el animal estaba bajo de peso, débil y deshidratado. Por lo cual, lo primero que hicimos fue estabilizarlo a través de la hidratación y alojarlo en un ambiente con las condiciones de temperatura y confort adecuados”, explicó Cristian Gillet, responsable del Centro de Rescate de la Fundación Temaikén.
“Luego comenzamos progresivamente a ofrecerle alimento para que recobre fuerzas y peso. Una vez estabilizado, se avanzó en el proceso de derivación a través de una caja transportadora especial para estos animales que les asegura una adecuada ventilación y comodidad para un viaje de más 300 kilómetros”, agregó.
El proceso de rehabilitación
El 30 de julio, el lobo marino arribó a las instalaciones de la Fundación Mundo Marino para continuar el proceso de rehabilitación, donde se le tomaron muestras de sangre tanto al ingreso como antes de darle el alta médico veterinaria.
“A los pocos días de llegar, el animal comenzó a comer pescado por sus propios medios y pudo recuperar progresivamente el peso adecuado a su etapa etaria”, describió Sergio Rodríguez Heredia, biólogo y responsable del centro de rescate de la entidad.
“El primer paso siempre es la hidratación, porque ellos metabolizan el agua a través del pescado que ingieren. Por eso en estos casos, la desnutrición viene acompañada de deshidratación, hipotermia y anemia”, añadió.
Respecto al motivo por el cual este animal apareció en ese lugar, Rodríguez Heredia aclaró: “Muy posiblemente, este lobo sea originario de las colonias de esta especie que se encuentran en las islas frente a Uruguay. Ellos incursionan tanto en el estuario del Río de la Plata como en aguas de la Bahía Samborombón, por la gran oferta de alimento que encuentran. En ese merodear en búsqueda de alimento es probable que haya ingresado a través del Delta del Paraná, en el Tigre”.
Acerca del Arctocephalus australis
Como sucede en el caso de otras especies de pinnípedos, esta especie es polígama y pare una cría al año. Pertenece a la familia de los otáridos y se diferencia de los fócidos (focas), por poseer pabellón auricular detrás de sus ojos y por utilizar sus aletas posteriores para la locomoción (las focas, en cambio, reptan con el vientre).
La distribución del ejemplar liberado en San Clemente del Tuyú es amplia y va desde la Isla de Marco, en Uruguay, hasta la Isla Mayorca, en Perú. Existen grandes agrupaciones de esta especie en islas uruguayas, como son la Isla de Lobos, Islas de Torres e Islas de Castillo Grande, en el norte del estuario del Río de la Plata.
Su nombre se debe a que poseen 2 capas de pelo: una interna, impermeable, y otra externa, que cubre a la primera y otorga el color al animal.
Los machos alcanzan una longitud cercana a los 2 metros y un peso de 150 kilogramos, en tanto que las hembras llegan a medir 1,40 metros y pesar hasta 60 kilogramos.
Respecto a la alimentación, esta especie se alimenta de langostinos, camarones, calamares y distintos tipos de peces.
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