Cuando Sergio Juárez puso su último pie en el barco que lo trasladaría de nuevo hacia el continente, miró para atrás y vio el contorno de las Islas en el atardecer. Un atardecer mezclado con el sabor de una guerra perdida.
Pero, pese a que durante tres largos meses había deseado con fervor volver a ver a su familia, aquella imagen de despedida le produjo un dolor inconmensurable.
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“Yo había estado todo el tiempo queriendo volver para estar con mi familia y de pronto me dio como un dolor dejarla y me acordé de todas las historias de mis compañeros, de todo lo que quedaba atrás”, le explicó Juárez a INFOCIELO.
Desde ese día se prometió que “iba a hacer todo lo posible” para que la guerra y sus caídos –o héroes- no se olvidaran. Por eso, la maratón “24 horas por Malvinas” es uno de los tantos homenajes que el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) junto a otro grupo de personas realizan para sanar un poco esa herida punzante que todavía conserva nuestro país.
Durante este sábado 29 y domingo 30 de septiembre se realizó la décima edición de una maratón integrada por varios equipos que cuentan con doce corredores cada uno, los cuales deben cumplir dos horas en una “carrera no competitiva”.
Sergio Juárez.
De esta forma, durante todo un día la Plaza Malvinas –ubicada en la calle 19 y 50 en La Plata- se convierte en el centro por el cual decenas de corredores de las diversas edades aguantan el sacrificio en nombre de los que dieron la vida en las Islas.
Esta vez, la torrencial lluvia que aconteció el sábado a la mañana amagó con suspender la actividad, pero por una suerte a la que algunos le atribuyeron a la divinidad, la carrera pudo realizarse sin ningún problema hasta precisamente el acto del cierre del domingo a las 17 hs, cuando el cielo volvió a cerrarse completamente.
Vale destacar que uno de los equipos que participaron de la jornada deportiva fue el de Roxada del Cid, los representativos de Gimnasia y Estudiantes de La Plata, unidos en esta causa, como así en otras tantas.
Como en otros años, el ya tradicional maratón homenaje fue acompañado de una consigna política. Esta vez, una de las que más resaltó fue la del rechazo al acuerdo “Foradori-Duncan”, un acuerdo que fue firmado bajo el mandato de la ex canciller Susana Malcorra y su Vicecanciller Carlos Foradori, en el cual Argentina y Gran Bretaña se “comprometían” en avanzar sobre la pesca y la explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas.
Allí, los intereses estratégicos de los ingleses apuntaron a garantizar “remover todos los obstáculos que limiten el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas”, incluyendo “pesca, navegación e hidrocarburos”. Algo que para el CECIM y parte de la oposición en el país fue leído como una clara “entrega” de la “soberanía” argentina y del reclamo histórico por sobre las Islas.
La carrera finalizó con rostros emocionados, abrazos y cantos. La entrega de medallas se realizó por sobre el monumento principal que tiene la Plaza, en el cual tres grandes columnas resaltan las palabras: “Memoria, Justicia y Soberanía”.
En frente se encuentra el “Bosque de los caídos”, en donde en 2012 se plantaron 36 árboles y se colocaron las placas con los nombres de todos los soldados que fueron parte de las unidades militares platenses: el Regimiento 7 de Infantería y la Brigada Primera de La Plata.
Sergio Juárez recuerda a muchos de esos compañeros que quedaron para siempre en las Islas. Durante la guerra, él fue camillero y pudo percibir el sufrimiento de los soldados argentinos, así como también de los propios soldados ingleses heridos en combate.
Uno de ellos, recuerda Sergio, se le acercó y le tocó la espalda cuando ya había terminado la guerra: “Brave”, le dijo. Ese “valiente” era en reconocimiento a las agallas de los soldados que enfrentaron uno de los pelotones británicos más temibles.
“No tuvimos que matar a nadie por la espalda. Fueron valientes”, reconoció el inglés, tras el fin del conflicto que dejó 649 argentinos muertos.
Hoy, el ex combatiente cuenta que el reconocimiento de gran parte del pueblo hacia su entrega en la guerra les alivia un poco el dolor. “Lo importante es que ahora hay un respeto. Estuvimos 20 años sin eso”, relata, tras haber recibido una nueva medalla. Esta vez, en una maratón.
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