La Pastoral Social de la Arquidiócesis de Rosario difundió una serie de conclusiones de la Jornada de Reflexión Social realizada el pasado 20 de octubre en la Universidad Católica Argentina (UCA), donde planteó su preocupación por la pobreza, la desocupación, la crisis de las pymes y la creciente vulnerabilidad social.
El documento, elaborado en vísperas de la visita del papa León XIV a la Argentina y a partir de la jornada guiada por el arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín, reúne una serie de reflexiones y reclamos dirigidos a quienes tienen responsabilidades de gobierno en la provincia y el país.
Uno de los principales ejes del pronunciamiento es el impacto de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías sobre la sociedad. Desde la Pastoral Social reafirmaron que la dignidad humana es un derecho inherente a todas las personas y advirtieron sobre el riesgo de que las nuevas herramientas tecnológicas profundicen procesos de deshumanización.
En materia económica, la Iglesia sostuvo que las políticas públicas deben priorizar a los sectores más necesitados y cuestionó los modelos que depositan las expectativas exclusivamente en un crecimiento económico cuyos beneficios llegarían posteriormente a los sectores más pobres.
En ese sentido, planteó la necesidad de impulsar un crecimiento inclusivo desde el principio y destacó a la justicia social como un principio fundamental para construir un orden económico, político y social que garantice condiciones de vida dignas, especialmente para quienes atraviesan mayores dificultades.
El reclamo por las pymes y la pérdida de puestos de trabajo
Otro de los puntos centrales del documento está vinculado con la situación de las pequeñas y medianas empresas (pymes). La Pastoral Social manifestó su preocupación por los reclamos de cientos de empresas que atraviesan situaciones críticas y recordó que este sector genera una parte fundamental de los puestos de trabajo.
Frente a este escenario, reclamó a las autoridades una mayor creatividad política para defender el empleo y generar condiciones que permitan sostener la actividad productiva.
“El Estado tiene el deber de apoyar la actividad de las empresas creando condiciones favorables para el empleo, fomentando el trabajo donde escasea y defendiéndolo en tiempos de crisis”, señala el texto, en línea con los planteos atribuidos al papa León XIV.
La preocupación también alcanza al crecimiento de la desocupación y la pérdida de empleo. Al respecto, la organización religiosa remarcó que el trabajo no debe ser considerado un simple instrumento económico, sino una dimensión central de la dignidad de las personas.
Además, advirtió que las ayudas económicas y la asistencia solidaria no pueden convertirse en la única respuesta frente a la crisis, sino que deben acompañarse de políticas que permitan a cada persona acceder a un empleo y vivir dignamente.
Discapacidad, inclusión y diálogo social
El pronunciamiento también puso el foco en las dificultades que enfrentan las personas con discapacidad, enfermedades, adultos mayores y otros sectores vulnerables para acceder a una vida digna.
En ese marco, cuestionó las miradas sociales que interpretan las limitaciones físicas o las situaciones de vulnerabilidad como defectos, en lugar de reconocerlas como parte de la condición humana y como oportunidades para desarrollar la solidaridad, la empatía y la compasión.
Por otra parte, la Pastoral Social consideró que ninguno de estos objetivos podrá alcanzarse sin un diálogo social respetuoso y fraterno. Para ello, convocó a empresarios, trabajadores, dirigentes políticos, universidades y organizaciones sociales a generar espacios de intercambio que permitan alcanzar acuerdos concretos, incluso frente a diferencias y conflictos.
En uno de los tramos finales, el documento retomó un mensaje del papa León XIV sobre la necesidad de “desarmar el lenguaje” y abandonar las expresiones hirientes, las calumnias y los juicios apresurados.
La convocatoria apunta a promover la amabilidad, el respeto y las palabras de esperanza, tanto en las relaciones personales como en los ámbitos laborales, las redes sociales, los debates políticos y los medios de comunicación.
Finalmente, la Pastoral Social llamó a asumir la construcción de una sociedad de hermanos como una responsabilidad colectiva y expresó su esperanza de que las dificultades actuales puedan transformarse en oportunidades de encuentro.


