La provincia de Santa Fe se prepara para destruir casi 14.000 chalecos antibalas vencidos pertenecientes a sus fuerzas de seguridad, en un procedimiento que marcará un antecedente a nivel nacional. Será la primera provincia argentina en avanzar con la destrucción completa de chalecos antibalas mediante su pulverización, con el objetivo de impedir que los materiales fuera de servicio puedan ser reutilizados o terminen en manos de organizaciones delictivas.
Así lo explicó Luciano López Harburu, gerente general de TECANT (Tecnología Antibalas), en diálogo con Infocielo Santa Fe durante la Expo Seguridad en Rosario. La empresa está autorizada por el Registro Nacional de Armas (RENAR) para llevar adelante este tipo de procesos, bajo los controles y la trazabilidad correspondientes.
“Santa Fe es la primera fuerza del país que va a realizar una destrucción completa de los chalecos y los va a pulverizar. Será la primera fuerza policial de Argentina en destruirlos para evitar que vuelvan al circuito delictivo”, destacó López Harburu.

Destrucción de chalecos antibalas en Santa Fe: el riesgo de que terminen en manos del delito
Uno de los principales puntos que planteó el gerente de TECANT es la necesidad de garantizar que la destrucción de los chalecos antibalas vencidos sea total. Actualmente, la normativa del RENAR establece que un chaleco puede considerarse destruido con un corte en el medio. Sin embargo, desde la empresa desarrollaron un procedimiento más exigente: desmenuzar el material hasta pulverizarlo.
“Nosotros hicimos una norma superadora para perfeccionar ese procedimiento: desmenuzamos el chaleco. ¿Qué logramos con esto? Que el chaleco que entra a nuestra planta sale pulverizado. No quedan retazos, como establece la norma”, explicó.
En ese sentido, advirtió sobre las consecuencias que puede tener una destrucción parcial de chalecos antibalas, especialmente por la cantidad de elementos que permanecen fuera de servicio en las distintas fuerzas.
“Con tres chalecos cortados, cualquier persona puede coserlos y fabricar uno nuevo”, sostuvo López Harburu, al explicar que, aunque el resultado no tenga la misma eficiencia que un chaleco nuevo y dentro de su período de garantía, todavía puede conservar capacidad de protección balística.
“Si no destruimos esos restos, corremos el riesgo de que caigan en manos de la delincuencia, justamente lo que no queremos”, remarcó.
El empresario también señaló que la situación requiere especial atención porque, según indicó, existen más de 500.000 chalecos en circulación y el Estado debe garantizar que aquellos que ya cumplieron su vida útil sean retirados definitivamente del sistema.

Cómo será el procedimiento para destruir los 14.000 chalecos antibalas
TECANT cuenta con equipamiento para destruir hasta 1.000 chalecos por día. El procedimiento comienza cuando la fuerza de seguridad informa al RENAR cuáles son los elementos que pretende dar de baja y solicita la autorización correspondiente.
Una vez aprobado el trámite, se coordina la fecha de destrucción con la empresa encargada del trabajo. El organismo nacional también envía un veedor para supervisar las tareas y verificar que los chalecos sean efectivamente destruidos.
“El RENAR envía a un veedor para controlar el proceso y verificar que efectivamente los chalecos sean destruidos”, precisó López Harburu.
El proceso permitirá que los elementos salgan definitivamente de circulación y que se complete su baja patrimonial, ya que cada chaleco cuenta con una identificación y forma parte del patrimonio de los estados provinciales o de la Nación.

Por qué demoró tantos años la destrucción de chalecos vencidos
López Harburu explicó que la falta de un procedimiento para destruir chalecos antibalas vencidos responde a una demora administrativa e institucional que se extendió durante décadas. Comparó la situación con el proceso que atravesó el país para establecer mecanismos de destrucción de armas fuera de servicio.
“Esto llevó mucho tiempo. Había que ejecutarlo y hacerlo de una forma correcta. Se hizo, pero llevó tiempo. Además, van cambiando las administraciones nacionales y los diferentes gobiernos: algunos le dan más importancia y otros, menos”, señaló.
También advirtió que la acumulación de estos materiales representa una responsabilidad adicional para las fuerzas, que deben custodiarlos y evitar que desaparezcan o sean sustraídos.
“Los chalecos, al igual que las armas, son nominativos, tienen un número determinado. Es decir, forman parte del patrimonio de cada uno de los estados provinciales y de la Nación”, explicó.

Santa Fe espera la autorización definitiva del RENAR
De acuerdo con el gerente general de TECANT, el trámite para avanzar con la destrucción de casi 14.000 chalecos antibalas en Santa Fe está prácticamente finalizado. La provincia ya presentó la documentación correspondiente y resta que el RENAR complete la autorización.
“Santa Fe presentó la documentación y el RENAR está un poco atrasado con la autorización, pero va a ser la primera provincia en avanzar, porque fue la primera que se presentó junto con nosotros”, indicó.
El procedimiento está previsto para este año y otras jurisdicciones también comenzaron a realizar gestiones para avanzar con la destrucción de sus elementos vencidos.
Para López Harburu, uno de los aspectos que todavía debería modificarse es la propia normativa nacional, de manera que no se considere suficiente un simple corte para dar por finalizada la vida útil de un chaleco.
“El chaleco tendría que ser pulverizado, de manera que no tenga ninguna posibilidad de volver al mercado. Porque, si vuelve al mercado, no va a regresar a un mercado normalizado ni regulado: va a volver al circuito delictivo o a un lugar donde el Estado ya pierde el control, porque lo dio por destruido”, concluyó.
TECANT también provee chalecos antibalas a las fuerzas de seguridad de Santa Fe
Durante la entrevista, López Harburu también confirmó que la empresa mantiene vínculos comerciales con organismos de seguridad de la provincia. Según indicó, la Policía de Santa Fe ya adquirió chalecos antibalas y continúa comprando equipamiento para su personal.
Además, el Servicio Penitenciario de Santa Fe realizó adquisiciones mediante licitaciones públicas, con entregas que, según precisó, se encuentran próximas a concretarse.
“Cada vez que los organismos que compran este tipo de materiales realizan licitaciones, nosotros participamos, porque los montos son importantes”, señaló.


