Un grupo de diputados de la oposición presentó en el Congreso un proyecto que busca que la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) vuelva a otorgar créditos personales, esta vez con un objetivo específico: permitir que las familias cancelen deudas tomadas a tasas muy elevadas, principalmente con tarjetas de crédito y operadores financieros no bancarios.
La iniciativa, denominada Programa de desendeudamiento de las familias argentinas, aparece en un contexto marcado por la caída del poder adquisitivo, el aumento de los gastos fijos y el crecimiento acelerado del endeudamiento para cubrir consumos básicos como alimentos, servicios y transporte.
Según los autores del proyecto, esa dinámica empujó a millones de hogares a financiarse en condiciones desfavorables, con tasas muy superiores a la inflación y plazos difíciles de sostener.
A quiénes alcanzaría la propuesta
De aprobarse la ley, el programa estaría dirigido a sectores que hoy combinan ingresos formales o asistenciales con altos niveles de endeudamiento. El universo de potenciales beneficiarios incluye a titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y de la Asignación por Embarazo (AUE), jubilados y pensionados del sistema previsional con ingresos de hasta seis haberes mínimos, beneficiarios de Pensiones No Contributivas, trabajadoras y trabajadores de casas particulares y monotributistas de las categorías A, B, C y D.
A diferencia de los esquemas de créditos que la ANSES ofreció hasta 2023, la propuesta pone el foco no en el consumo sino en el reemplazo de deudas existentes, especialmente aquellas contraídas con tarjetas de crédito, fintech, cooperativas, mutuales y cadenas comerciales.
Monto, tasa y forma de pago
El proyecto fija un monto máximo de hasta $1.500.000 por beneficiario, con actualización atada a la evolución del Salario Mínimo. Si bien se trata de un tope acotado frente al nivel actual de precios, los impulsores de la iniciativa sostienen que podría aliviar situaciones de sobreendeudamiento extendidas, incluso con montos relativamente bajos.
Uno de los puntos centrales es la modalidad de otorgamiento: el dinero no se entregaría en efectivo al solicitante. La operatoria sería completamente digital y la ANSES transferiría los fondos directamente a la entidad financiera con la que el beneficiario mantiene la deuda, reduciendo así el riesgo de que el crédito se utilice para otros fines.
En cuanto a las condiciones financieras, la tasa de interés se calcularía en base a la Tasa Mayorista de Argentina (TAMAR) más 10 puntos, un nivel que, según el proyecto, se mantendría por debajo de los costos que hoy enfrentan los usuarios de tarjetas y créditos no bancarios. Además, la cuota mensual no podría superar el 30% del ingreso neto, con plazos ajustados a la capacidad de pago.
El diagnóstico: tarjetas, fintech y tasas récord
El texto presentado por los legisladores advierte que el endeudamiento de los hogares se concentra cada vez más en operadores fuera del sistema bancario tradicional. En ese segmento —que incluye fintech, cooperativas, mutuales y comercios— las tasas de interés superan ampliamente a las del sistema formal.
Según los datos incorporados al proyecto, las tasas promedio alcanzan el 130% TNA en operadores no financieros y alrededor del 92% en tarjetas de crédito, en un escenario de inflación cercana al 30%. En paralelo, la cartera de crédito fintech pasó de $724 mil millones a $2,58 billones en un año, lo que refleja la magnitud del fenómeno.
Ese crecimiento vino acompañado por un deterioro en la calidad crediticia. La irregularidad en el crédito personal de los operadores no financieros se ubica cerca del 20%, mientras que en el sistema financiero formal ronda el 8%, un nivel que los autores califican como históricamente alto.
¿Qué impacto tendría para la ANSES?
Desde el punto de vista fiscal, el proyecto sostiene que el programa sería sostenible para el organismo previsional. Los créditos se otorgarían a tasas de mercado, con descuento automático y por encima del costo de fondeo, lo que permitiría minimizar el riesgo de mora.
En ese marco, los impulsores de la iniciativa plantean que no se trataría de un gasto sino de una inversión financiera, al tiempo que se aliviaría la presión sobre los ingresos de los hogares más expuestos al endeudamiento.
Antecedentes y contexto político
La propuesta reactiva un debate que quedó en suspenso con el cambio de gobierno. Durante la gestión de Alberto Fernández, la ANSES tuvo un rol activo en el otorgamiento de créditos a jubilados, beneficiarios de AUH y trabajadores, con montos que llegaron hasta el millón de pesos y plazos de hasta 48 cuotas.
Con el inicio de la actual administración, esas líneas fueron eliminadas, aunque miles de personas continúan pagando los préstamos tomados en ese período. De hecho, el organismo recordó recientemente que los créditos vigentes pueden consultarse a través de Mi ANSES, donde figuran las cuotas, los plazos y el estado de cada préstamo.
En ese contexto, el nuevo proyecto vuelve a poner en discusión el papel de la ANSES como actor financiero, en un escenario donde el endeudamiento familiar se convirtió en uno de los principales problemas económicos y sociales.

