“Hay personas que sufren y que van a revolver la basura para llegar a fin de mes, eso es lo que está pasando en la Ciudad de Buenos Aires…” aseguró María Eugenia Vidal en declaraciones a la prensa este lunes, pero lo que más generó indignación fue su siguiente afirmación: “Y todos vienen del conurbano bonaerense”.
La frase encendió una fuerte polémica en redes sociales y en la opinión pública, ya que estigmatiza a los habitantes de la provincia que ella misma gobernó entre 2015 y 2019.
EL ESTIGMA CONURBANO “VIDALITÁ”
El contexto económico es crítico. Según los datos más del INDEC, más de 11 millones de personas viven en situación de pobreza y 2,5 millones en indigencia.
A pesar de ello, Vidal, en lugar de centrarse en las causas de esta crisis, eligió presentar a los habitantes del conurbano como los protagonistas de un problema exclusivo de la Ciudad, marcando una clara diferencia entre porteños y bonaerenses.
Sirve recordar que la ex mandataria bonaerense cuando tuvo la oportunidad de comprarse una propiedad de altísimo valor, eligió una de las zonas más exclusivas y caras de la Capital Federal, como es la llamada “Isla”, en el barrio de Recoleta.
¿ORGULLOSAMENTE BONAERENSE?
En su gestión al frente de la provincia, Vidal construyó una imagen de cercanía con los bonaerenses. “Orgullosamente bonaerense” se presentaba, defendiendo su compromiso con el territorio.
Sin embargo, su salto a la política porteña y su discurso actual contradicen aquella instalación proselitista. La idea de que quienes buscan comida entre los desperdicios en la Ciudad provienen del Conurbano sugiere una visión sesgada de la realidad, además de una evidente desconexión con la situación social del país en su conjunto.
Las palabras de Vidal generaron indignación en redes sociales, donde muchos recordaron su pasado como gobernadora y su posterior abandono del distrito que alguna vez representó.
Además, su declaración refuerza aquel viejo estigma: el conurbano como sinónimo de pobreza y marginalidad. Lo cierto es que la crisis económica golpea en todas partes, sin importar los límites geográficos, y reducir la problemática a una cuestión de procedencia resulta, como mínimo, desacertado.
En 2019, Vidal perdió la gobernación por más de 20 puntos, en una clara señal del rechazo que generó su gestión. Hoy, con declaraciones como estas, suma un nuevo capítulo a su distanciamiento con la provincia que alguna vez defendió con énfasis.
¿Qué queda del “orgullosamente bonaerense”? A juzgar por sus palabras, parece haber quedado atrás, junto con el compromiso que alguna vez dijo tener con los bonaerenses.

