En medio de una negociación paritaria trabada, los sindicatos docentes del Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) anunciaron un paro para el lunes 2 de marzo, día en que deberían empezar las clases en la provincia de Buenos Aires. Algunos intentaron llevar la protesta a lo nacional y les salieron al cruce. Roberto Baradel otra vez en offside.
Sucede que el SUTEBA, el sindicato de docentes conducido por Baradel, anunció el paro del 2 de marzo, pero aclarando que se trata de una medida de fuerza de carácter nacional organizada por la CTERA. “El SUTEBA adhiere al paro nacional de CTERA porque el ajuste en educación es una decisión política del gobierno de Milei“, explicó el lunes pasado el secretario general.
Lo cierto es que la medida de fuerza había surgido originalmente de la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), otro de las organizaciones del FUDB. La FEB hace ya dos semanas decidió no empezar las clases para reclamarle al gobierno de Axel Kicillof un aumento salarial. El sindicato liderado por Liliana Olivera tomó esta decisión tras rechazar el aumento del 3% ofrecido para febrero después de haber hecho lo mismo en enero cuando se firmó el último acuerdo paritario gracias al visto bueno del SUTEBA, UDOCBA y SADOP.

Rápidamente, el gobierno bonaerense hizo uso de la ventana que le abrió el SUTEBA. Tal es así que hace unos días Carlos Bianco, ministro de Gobierno de Kicillof, dijo que “hay un paro nacional y los docentes de provincia adhieren” en su paso por el streaming de Infobae.
A pesar del intento de los gremios del FUDB por apuntarle al Gobierno Nacional, la FEB salió a aclarar que es un “paro provincial“. El gremio que picó en punta con la medida de fuerza remarcó que la protesta es para pedir un “urgente aumento del salario docente”, el “normal funcionamiento de las prestaciones de IOMA” y “en rechazo a la sobrecarga laboral”.
La tensión interna en el FUDB es evidente. En este marco, ayer salió la UDOCBA de Alejandro Salcedo a decir que “tiene que primar la unidad” de los gremios docentes de la provincia de Buenos Aires. “Hay que tratar de unirse todo lo que se pueda porque lo que está en frente es muy grave, poderoso, dañino y tiene el respaldo internacional”, indicó el secretario general.

